viernes, 13 de marzo de 2015

Caché

Escondido de uno mismo.



Dirección y guión: Michael Haneke.
Países: Francia, Austria, Alemania e Italia.
Año: 2005.
Género: Thriller.
Interpretación: Daniel Auteuil (Georges), Juliette Binoche (Anne), Maurice Bénichou (Majid), Annie Girardot (Madre de Georges), Lester Makedonsky (Pierrot), Bernard Le Coq (Editor), Walid Afkir (Hijo de Majid)
Producción: Margaret Menegoz y Veit Heiduschka.
Fotografía: Christian Berger.
Montaje: Michael Hudecek y Nadine Muse.





“¿Cómo puedo no haber visto a ese tipo? Es un misterio” Georges Laurent en Caché


Recuerdos incomodos.

Michael Haneke es un conocido director y guionista de cine que ha dejado huella por su personal estilo de hacer cine, y es que Haneke huye de convencionalismos y planteamientos clásicos creando la mayor de las controversias en el espectador. En cuanto a la temática, el director de la película suele tratar temas de la sociedad moderna, haciendo en algunas ocasiones un acertado guiño a la hechos de la historia. En la película Caché, podemos encontrar dos claras contextualizaciones sobre las cuales se ira desarrollando la trama de la película.

En primer lugar nos encontramos en alguna ciudad francesa probablemente a comienzos del dos mil . Los protagonistas de la película forman parte de una familia acomodada y de un nivel sociocultural alto. A primera vista, nada fuera de lo normal. Será a través de un suceso (el cual será el desencadenante principal de la trama de la película) cuándo toda esta “normalidad” de un vuelco por completo. Una historia basada en la culpabilidad, en los remordimientos y sobre todo la conciencia, una historia que no tiene sentido sin echar la vista unos años atrás.

El protagonista del filme comienza a recibir unas cintas misteriosas que dejan ver que tanto él como su familia están siendo observados. No parecen tener mucho sentido al comienzo y tan solo parecen ser un simple hecho desagradable sin más coherencia. Es cuando estas cintas comienzan a ir acompañadas de unos dibujos cuando vemos mediante la representación onírica de los sueños del protagonista a un chico manchado de sangre.

Georges empieza a sentirse incomodo con estos recuerdos en forma de sueños lo cual intuimos por su evolución como personaje a la hora de comportarse con su familia y amigos. Podríamos decir que se crea un terror psicológico o psicosis en el que cualquier hecho es susceptible de ser causante la más mínima exaltación. Poco a poco este comportamiento se va haciendo más y más latente e intuimos que ciertos remordimientos o arrepentimientos afloran la piel del protagonista. Tanto es así que llega a mentir a su mujer creando en ellos una discusión que no hace más que empeorar las cosas.

Algo importante a resaltar es que el hecho que reconcome tanto la conciencia de Georges levemente se llega a revelar, y lo que es mucho más importante, quién está detrás de toda esta historia no se llega a saber. Un ejemplo de este estado de “psicosis” es cuando Pierrot (su hijo) no vuelve a casa una noche y a causa de la alteración que sufre la familia piensan que ha sido un secuestro, cuando en realidad el niño tiene sus propios motivos totalmente diferentes al que tiene atemorizado a la familia.

Por otra parte, la película remarca en contadas ocasiones la función de la policía en este suceso, en el que debido a que no se tratan de amenazas explicitas, ni hay un detonante significativo, la policía no puede hacer nada. Este hecho les hace sentir aún más indefensos y solos en esta lucha contra un enemigo sin rostro.

Pero pasemos a otro hecho que hasta ahora no hemos mencionado. A lo largo de la trama de la película, el protagonista comienza a creer saber quién es el culpable de las “amenazas”. Se trata del hijo de un matrimonio argelino que tiempo atrás trabajaron en la casa donde pasó los años de su infancia. Este matrimonio argelino, desgraciadamente (ya que se trata de un suceso real) fue victima de la masacre de París de 1961 en la que cientos de argelinos fueron convocados a una manifestación por medio del FLN contra el toque de queda impuesto. La desgracia ocurrió cuando la policía parisina, entonces dirigida por Maurice Papon llevó a cabo una terrible represión que causó centenares de muertes, entre ellas, los padres de Majid, los cuales fueron ahogados en el Sena.
Un hecho de un pasado no tan lejano que deja entrever las brutales represiones “fundamentadas” en un racismo inexplicable, hecho que parece absolutamente de ciencia ficción.

Por esto y por otros motivos Haneke se mueve en ese territorio oscuro de nuestra mente para hacernos reflexionar sobre aquello que nos atormenta cuando menos lo esperamos, el arrepentimiento, el rencor y sobre todo el sentimiento de culpabilidad. 




Historia de una no amenaza.

La película comienza con un plano fijo de una calle en la cual aparentemente no sabemos muy bien en qué centrar nuestra mirada. Es cuando la imagen es rebobinada cuando nos damos cuenta de que se trata de un grabación. Georges y Anne forman una familia junto con Pierrot de nivel medio-alto. Ambos se mueven en ámbitos literarios. Él tiene un programa televisivo de crítica literaria y ella trabaja en una editorial. Desde el primer momento podemos ver que los libros están presentes en el día a día de esta familia, ya sea en el decorado del plató donde se rueda el programa del que es conductor Georges, o del salón comedor de la casa en el que las estanterías están repletas de libros.

A simple vista parecen ser un matrimonio normal, cada uno es independiente del otro y llevan sus vidas adelante sin ningún problema. Pero habrá algo que cambie el curso de las cosas. De repente comienzan a recibir cintas de video anónimas envueltas en bolsas de plástico. En ella se ve la casa donde viven rodada desde la calle (plano fijo que comentamos anteriormente), al principio no le dan demasiada importancia, aunque George comienza a inquietarse. Poco a poco estas cintas se irán sucediendo día tras día, formando el eje conductor que articule la trama de la película. Estas cintas conforme avanza el filme, van acompañadas de una serie de dibujos a simple vista infantiles, en los que se muestra a una persona con sangre en la boca. Nadie parece entender el motivo de estos paquetes sospechosos.

Cuando cae la noche, eventualmente podemos ver la imagen oscura de un niño pequeño que al igual que el dibujo parece tener sangre en la boca a causa de algún tipo de enfermedad. Al comienzo no logramos entender la conexión de estas imágenes con la trama de la película, es conforme avanzamos en la historia cuando descubrimos que estas imágenes pertenecen a los sueños de George, el protagonista.

El miedo y la psicosis se va haciendo cada vez mayor en la familia. Se sienten solos e indefensos ante las “amenazas” ya que la policía no puede tomar cartas en el asunto al no tratarse de un peligro real. Este estado de agitación se va haciendo presente en los miembros de la familia, en los que las discusiones comienzan a tomar un papel protagonista y la mentira es el detonante de cualquier conflicto.

Las cintas siguen sucediéndose, pero las imágenes en este caso son diferentes. Ya no podemos ver el plano fijo de la casa del matrimonio, ahora la cinta esta gravada desde el interior de un coche que llega a varios lugares.
En primer lugar nos conduce a una reunión madre hijo en la cual por primera vez ponemos nombre al principal sospechoso de dichos videos. Y es que George no tiene la conciencia tranquila por algo que ocurrió en el pasado y piensa que puede llegar a ser una venganza.

Decidido a acabar con esta historia y sin contarle nada a su mujer, George se dirige a la casa de Majid, el hijo de un matrimonio argelino que trabajó para su familia años atrás. George sabe que algo hizo mal en el pasado y el rememorarlo está atormentándolo en cada minuto de su vida, ya que piensa que su familia puede estar en peligro por algo que cometió en el pasado.
Majid se sorprende de la inesperada visita de su antiguo hermano, negando en rotundo tener algo que ver con los videos que la familia está recibiendo. Es aquí cuando se nos plantea una de las primeras incógnitas, ¿Y si no es él, quién es?.

Y esta pregunta se convierte en una obsesión tanto para el espectador, como para los personajes de la película, en la que su vida comienza a girar tan solo entorno al autor de dichas cintas. ¿Será el hijo de Majid?, ¿será Pierrot?, o ¿Será el propio George?. Nos obsesionamos tanto con la idea de desvelar este misterio que cada segundo del filme que pasamos dando pasos en falso se nos hace una derrota.

Majid finalmente, en un acto totalmente macabro y espeluznante que cuanto menos hace al espectador saltar de su asiento, se degolla frente a George, dejándole claro que no tiene nada que ver con las cintas. Y por qué no, reafirmando aún más el sentimiento de culpabilidad que reconcome a nuestro protagonista por dentro.

Gracias a algunas conversaciones con su mujer Anne, y a la representación de los sueños de Georges llegamos a entender que es lo que le hace sentir tan culpable. Cuando eran pequeños Majid quedó huérfano y su madre pensó en adoptarlo. Movido por los celos y la ira de un niño, Georges acusó a Majid de algunos actos violentos teniendo como consecuencia que el niño fuera mandado a un orfanato, robándole así la última oportunidad en la vida de tener una familia, una vida y sobre todo una educación. Arrastrándolo en contra de su voluntad a un lugar donde el odio jugaba el papel protagonista.

La película va llegando a su minuto final y aún desconocemos el autor de dichas cintas. En mi opinión resolver el misterio no iba a ser tan simple como cualquier película de planteamiento clásico en el que la historia sigue un arco perfecto y la trama queda concluida al final. La película desde mi punto de vista tan solo da pasos en falso en busca de un culpable, sin llegar si quiera a plantearnos en la posibilidad de un final abierto o una posibilidad más allá de lo que estamos acostumbrados a pensar.

No creo que merezca mucho la pena darle vueltas al tema de la autoría de las cintas, ya que tan solo el mismo Haneke es el que conoce la clave para resolver el misterio. ¿Pero y si fuera el propio Haneke quien grabase a sus personajes para crear en ellos la controversia y despertar ese lado adormilado de nuestra mente?.



Un cine único

Haneke se caracteriza por ser un autor que rompe los esquemas del espectador, va mas allá de los convencionalismos del cine clásico rompiendo cualquier estructura prefijada que el espectador puede tener en su mente. Cineasta único en su especie y original donde los haya, creará un cine de preguntas sin respuestas, de violencia sin dolor y de dar luz a la oscuridad del ser humano.
Premiado en múltiples ocasiones, Haneke cuenta con una filmografía que no deja indiferente a nadie, ya sea para bien o para mal.

Entre sus películas más conocidas podríamos mencionar: “El Séptimo Continente” (1989) título que fue del primer film de una trilogía conocida como la glaciación emocional que fue continuada por “El Vídeo de Benny” (1992) y “71 Fragmentos De Una Cronología Del Azar” (1994). “Funny Games” (2000) y “Código Desconocido” (2000) entre otros grandes títulos del autor.
Podríamos decir que todos ellos comparten el leitmotiv del drama personal, el racismo, los conflictos internos y como no de los sentimientos más oscuros del ser humano.



Los protagonistas

En esta película, Michael Haneke cuenta con un reparto inigualable. En primer lugar cuenta con la participación de el gran actor Daniel Auteuil (Georges) el cual lleva a cabo su papel con la máxima perfección. Haciéndonos creer que realmente sufre un drama interno personal y representando a su personaje como si de otra piel se tratase. Por otra parte Juliette Binoche (Anne), ya había trabajado con Haneke en anteriores ocasiones, y aunque en el papel de Anne toma menos protagonismo, no debemos menospreciar su labor como actriz. Aunque según mi punto de vista este no es uno de los mejores papeles que la actriz ha representado a lo largo de su carrera dramática



Componentes fílmicos

Llegando casi al final de esta crítica, no podemos olvidarnos de los aspectos técnicos de esta maravillosa película. En primer lugar en cuanto tecnicismos se refiere, la película a simple vista cumple con los parámetros establecidos como “normales”. La película está rodada en 35 mm y sin usar música, característica del cine de Haneke. La iluminación a mi parecer, si que cumple un papel importante dentro de esta película, ya que la mayoría del filme esta rodado con luces suaves, sin sombras e iluminación natural. Pero cuando llega la noche, la oscuridad se hace muy presente en la película, sobre todo cuando se representan los sueños de George en los que a modo de imágenes inconexas nos está mostrando lo más oscuro de su mente. Esto ayuda a darle una ambientación más misteriosa y crear un ambiente de inestabilidad.
En cuanto al color, la película por completo usa siempre tonos realistas que dentro de la paleta de colores podríamos decir que se mueven más en torno a los tonos fríos. Quizás para crear esa sensación de angustia e intriga que la película pretende transmitir. Por otro lado cuando se representa la casa de su niñez, aparecen colores cálidos.

La película sigue en primer lugar una trama lineal continua en la que en función de los hechos la historia avanza, reforzadas siempre para darle mayor sentido a la trama con flashbacks de la infancia de George, los cuales nos ayudan a comprender aún mejor el drama interno de nuestro personaje protagonista.

En cuanto a la puesta en escena resaltaría sobre todo el decorado del plató donde George lleva a cabo su programa y que tiene cierto paralelismo con el salón de su casa, donde todo se encuentra rodeado de estanterías llenas de libros.
Si algún elemento material cobra importancia en el filme, sería a mi parecer el televisor que se encuentra rodeado de todos esos libros. En este televisor es donde ven una y otra vez las cintas de video anónimas y a partir de las cuales la historia toma un rumbo diferente.


Para finalizar, no podemos dejar de mencionar los planos usados en esta película ya que si algo creo que tenga importancia a la hora de hacer cine en Haneke es la utilización de los planos que hace. En esta película podemos ver sobre todo la predominancia de planos fijos largos que ayudan a recrear la tensión que el filme requiere, llegando incluso a desesperar al espectador. Haneke se caracteriza por un uso de la cámara muy natural sin necesidad de continuos cortes, por lo que en la película encontramos continuos planos secuencia, ya sea siguiendo a los actores o durante una simple conversación. También podemos encontrar algunos travellings, planos cenitales y cámaras al hombro para aumentar aún más la tensión de los personajes en momentos de agitación



Conclusión

Para concluir, esta espectacular película del director austriaco Michael Haneke hace un recorrido por el laberinto de emociones y sentimientos del ser humano, ayudando a explorar los rincones más ocultos del hombre. Podríamos decir que hace una reflexión sobre el sentimiento de culpabilidad, como el paso de los años no ayuda a curar las heridas si estas son profundas. Nos hace ver la capacidad del ser humano para creer todo lo que vemos en pantalla, para hacer que una vida entera tambalee por un simple hecho descontextualizado. Vemos como en esta película el ser humano se corrompe al igual que lo hace la sociedad hoy en día. Cómo por ver unas simples imágenes en el televisor o en la pantalla del ordenador, cambiamos nuestra forma de pensar, nuestros propios criterios y somos capaces de violar nuestros más profundos valores.


En definitiva, Haneke nos propone pararnos a mirar a nuestro alrededor, a nosotros mismos y a reflexionar sobre lo que acontece en el mundo que nos rodea hoy en día, ya que nunca nada es lo que parece a simple vista. Y para demostrarlo, no hay mejor ejemplo que esta película.

lunes, 9 de marzo de 2015

Entre les Murs



Un reflejo entre cuatro paredes


Dirección: Laurent Cantet
País: Francia
Año de Producción: 2008
Reparto: François Bégaudeau, Nassim Amrabt, Laura Baquela, Cherif Bounaïdja Rachedi, Juliette Demaille, Dalla Doucoure, Arthur Fogel, Damien Gomes
Guión: François Bégaudeau
Productora: Centre National de la Cinématographie (CNC), Canal+, France 2 Cinéma, Haut et Court, Memento Films Production

“...la sensación es que nada se gana para siempre en la educación: lo que parece conquistado un día, se pierde al siguiente” Laurent Cantet.


La cárcel de los prejuicios

Esta película de origen Francés fue realizada basándose en el libro de François Bégaudeau con el mismo título de la película, en el cual contaba su experiencia como director de lengua francesa en un instituto francés. Laurent Cantet (el director de la película) coincidió con el escritor y también actor en el mismo colegio donde se rodó la película. Es ahí cuando surge la idea entre estos dos autores de adaptar el homónimo libro al cine.

La película, rodada entre las paredes de un colegio en un barrio marginal de la ciudad de París, es un mero reflejo de la sociedad francesa, en la que conviven aproximadamente 5 millones de inmigrantes, lo cual supone más del 8% de su población. En el colegio, es evidente la diferente procedencia de los alumnos, ya sea en cuanto a raza, religión e incluso idioma. Francia históricamente siempre ha sido un lugar de asilo para los inmigrantes, los cuales en mayor o menor medida se han ido integrando poco a poco en la sociedad francesa. Pero como no, no podemos olvidar el grave problema de la cohesión nacional que siempre ha existido en todos los países del mundo con respecto a la inmigración, lo cual sumado a la crisis financiera han creado ciertas dificultades a la hora de una completa integración, llevando a la concentración de estas personas en ciertas ciudades o barrios, a los que algunos denominan “marginales”.

Es en uno de estos barrios en los que la película es llevada a cabo, es entre las paredes de un aula donde somos testigos de estas dificultades y prejuicios tan intrínsecos en la sociedad de hoy en día. Usando un estilo propio del documental, la película protagonizada por François Bégaudeau nos representa ese pequeño trozo de la sociedad francesa, en la cual según los datos en 2009 el 19,1% de los jóvenes menores de 18 años provienen de la inmigración, incluyendo un 14,9% de inmigración no europea.

Por otra parte, otro aspecto importante a destacar es el conflicto que estos jóvenes inmigrantes o no, mantienen con la sociedad. Para lo cual nos podemos remitir a los disturbios de Francia en 2005 (dos años antes de que comenzara a rodarse esta película) en los cuales se produjeron violentos enfrentamientos entre jóvenes y la policía francesa. El origen de estos incidentes fue la muerte de dos jóvenes musulmanes que escapaban de la policía en un barrio “marginal” de París.

Quizás por este carácter comprometido con la sociedad o por su estilo documental, este filme se alzó con la Palma de Oro en el Festival de Cannes en 2008 abriendo al público un cine diferente al popular. Se trata del quinto filme del director, habiendo sido premiado anteriormente por Ressources humaines (1999) en la que vemos la temática tan comprometida que defiende el autor en cuanto a los derechos sociales y en cuanto al fracaso del individuo ante la sociedad. Por otra parte François Bégaudeau es un experimentando escritor que sabe como tratar estos temas tan difíciles en la sociedad y que ya había abordado en anteriores obras literarias. Tan solo hacia falta la unión de alguien que quiere contar algo con alguien que sabe como contarlo para dar lugar a esta maravillosa película del siglo XXI.


¿Qué ocurre entre los muros?

La película comienza con el inicio del curso escolar, los profesores llegan, se presentan y ponen en contexto a otros nuevos que se incorporan al grupo docente. Muchos de ellos podemos comprobar como desde el principio del filme se encuentran desmotivados con el curso que solo acaba de comenzar, ya que son conscientes de la dificultad que atañe tratar con alumnos tan diferentes entre ellos y pertenecientes a un “barrio marginal”.

Acto seguido conocemos a los alumnos de la clase del profesor Marin (François Bégaudeau). Será en este aula donde se desarrollará la mayor parte del filme. Desde el principio se puede percibir el entusiasmo que nuestro protagonista pone en la educación de sus alumnos, siéndole indiferente, raza, religión o idioma. Vemos un profesor entusiasmado en educar personas respetuosas y que ante todo sean buenos ciudadanos.
A lo largo de toda la película, asistimos ante un constante tira y afloja causando tensiones, contradicciones y conflictos entre los profesores y los alumnos, en los que muchas veces son los alumnos los que se salen con la suya.

Este largometraje es una representación del mundo real, en el que podemos encontrar personas que ejercen un poder sobre otros ciudadanos y en los que existen problemas a la hora de comunicarnos, ya sea por características raciales o culturales. Es un enfrentamiento constante de los alumnos contra la autoridad, en este caso el profesor.

El profesor Marin juega un papel muy importante en la película ya que con su actitud demuestra la intención que tiene de educar personas en los valores del respeto, cordialidad y educación. Sin importar el grado de la discusión, los alumnos deben comportarse siguiendo unas normas de civismo, lo cual en un futuro les ayudará a ser mejores personas. El profesor combate una y otra vez la misma batalla con el único objetivo de educar a sus alumnos, pero a diferencia de otros profesores, Marín prefiere optar por métodos no tan tradicionales, ya que según su criterio esto no ayudará a la educación de los alumnos. Esto lo podemos ver sobre todo en las reuniones que los profesores del instituto llevan a cabo a lo largo de la película. En esas reuniones se cuestionan varias veces la efectividad de los castigos o la metodología a seguir para penalizar a un alumno por su mal comportamiento, ya que a muchos de los alumnos no les importa ser castigados.

Es en estas reuniones cuando podemos ver la diferente actitud de algunos profesores con respecto a nuestro protagonista. Estos apenas ponen interés en mejorar los métodos educativos, incluso en una ocasión, un profesor se siente derrotado por la actitud de sus alumnos y piensa en abandonar. Un detalle que me gustaría destacar es que en un par de ocasiones, se está tratando un tema de gran importancia en las reuniones del personal docente, cuando sin llegar a ningún acuerdo se cambia rápidamente el curso de la discusión a otro de menor importancia o que no tiene nada que ver con la educación, es en estos momento de la película cuando se ve la sumisión al sistema y el derrotismo, ya no solo por parte de los alumnos, si no de los profesores.  De hecho en una de las conversaciones que se tienen en estas reuniones, uno de los profesores asume el hecho de que no se puede hacer nada con un alumno problemático y deciden seguir dejándolo hacer lo que quiera, el hecho curioso de este acto, es que le llaman “comprar la paz social”

Esta película nos hace reflexionar sobre la importancia de la educación en la sociedad, nos hace cuestionarnos sobre cual es la mejor forma de educar a los jóvenes, no para aprender cosas sin ningún tipo de practicidad en la vida, si no lo importante que es educar a las personas en ser ciudadanos cívicos y educados. Nos hace reflexionar sobre como está estructurada la educación hoy en día en la que uno de los fundamentos en los que se basa este sistema, es el castigo. François huye constantemente de este recurso para educar a sus alumnos, de hecho al final de la película, tras un suceso de gravedad, el profesor sigue insistiendo en no expulsar al alumno, porque al fin y al cabo, esto lo único que conllevará será impedir que el joven continúe con su educación.

François Marin lo apuesta todo por sus alumnos, porque se conozcan a si mismo, para que indaguen en sus vidas y extraigan el jugo de las cosas en la cotidianidad. Lucha por la educación de los jóvenes de su país, sin importarle raza, edad, sexo o religión. Combate contra el sistema establecido. Anima a los chicos a hacer frente a sus obstáculos, los cuales en algunos casos son mucho más graves de lo que debería ser para un joven. Pero siempre sin rendirse, aunque en algunos casos no le quede más remedio que someterse al sistema como cualquier otro ciudadano, teniendo que acatar la decisión del consejo de expulsar a un alumno conflictivo.




Casi toda la película como ya hemos mencionado, es una lucha constante del profesor por lograr una mejor educación en sus alumnos, los cuales en algunos momentos parecen apreciar a su tutor y en otros ponerse totalmente en contra de él, despertando la frustración del educador pero sin tirar la toalla en ningún momento.

Al finalizar el filme, podemos ver como se disputa un partido de futbol entre alumnos y profesores, es aquí cuando nos damos cuenta de que el enfrentamiento entre estos dos colectivos es algo intrínseco en la educación, ya que a los jóvenes no les gusta escuchar que es lo que tienen que hacer, pero en el fondo, respetan y comprenden la labor de sus educadores, ya que al fin y al cabo todos hemos sido jóvenes y los profesores solo quieren educarnos para lograr un mundo mejor.



La educación en la gran pantalla

El leitmotiv de la educación ha sido un tema bastante abordado en la historia del cine. Muchas son las películas que han centrado su mirada en el papel de la educación a la hora de formar mejores personas. Es por ello que en la filmografía, ya sea francesa, europea o mundial podemos encontrar varios títulos de películas que abarcan un amplio rango de puntos de vista en las aulas y entorno a la cuestión de la educación. Entre ellas podemos encontrar: Hoy empieza todo (Bertrand Tavernier. 1999), Los chicos del coro (Christophe Barratier 2005),  Ser y tener (Nicolas Philibert, 2002) La lengua de las mariposas (Jose Luis Cuerda, 1999), La Ola (Dennis Gansel, 2011) y El club de los poetas muertos (Peter Weir, 1989).
Estos solo son algunos de los innumerables títulos que han querido reflejar en la gran pantalla la importante labor de los educadores en la sociedad, ya sea para bien o para mal. Los jóvenes que asisten a la escuela van creciendo como personas y gran parte de la responsabilidad de crear una base de valores es de los profesores.



La vida del colegio

Esta película cuenta con un reparto de lo más especial. Para comenzar, el protagonista principal como hemos mencionado anteriormente, se trata de un educador en su vida real, además de ser el autor de la obra sobre la que está basada la película. Este simple hecho, desde mi punto de vista es bastante importante, ya que el actor ha experimentado en su propia piel la ardua tarea de educar alumnos tan diferentes y problemáticos como los que vemos en la película. Por lo que sabemos de primera mano que todos esos conflictos y situaciones de la película que de vez en cuando nos hacen abrir los ojos ante lo que estamos viendo, han ocurrido en la vida real, y lo que es más, François lo ha vivido en su propia piel. Por lo que a mi parecer es la persona más indicada para hacernos ver a los espectadores su labor como educador.


Por otra parte, los alumnos no son actores profesionales, se trata de alumnos reales de un instituto real de un barrio en París. Tras un trabajo previo entre el director y el profesor, se seleccionaron unos veinticinco alumnos que protagonizarían esta interesante película. Es sorprende la naturalidad que demuestran delante de las cámaras, y el realismo de las conversaciones y debates que surgen a lo largo del filme, el cual se nutre de algunas características del documental pero narra una ficción que representa la complicada realidad.
Estos alumnos asistieron a un taller de improvisación en los que ensayaron algunos temas de discusiones sobre los que trataba el filme. Gracias a esto, la película esta caracterizada por un asombroso realismo que podemos ver en las constantes interacciones de los alumnos con el profesor.



Componentes fílmicos

Otra de las grandes características de esta película es la forma en la que ha sido rodada, dejando atrás formalismos y tecnicismos, Laurent Cantet grabó esta película de la forma más natural posible, haciendo uso de 3 cámaras HD al hombro, es por eso que podemos apreciar como algunos planos no son fijos ya que siempre dependía de la intervención improvisada que iban realizando los alumnos (que en esta ocasión eran actores). Una de las cámaras era usada paralas réplicas, otra para las contrarréplicas y la última para reacciones secundarias.

En cuanto a otro tipo de aspectos formales de la película, no destacaría espcialemnte ningún otro, ya que la iluminación utilizada es realista ya que pretende imitar la luz de las aulas, las cuales son bastante frías y luminosas. Por otra parte, el sonido de la película tiene buena calidad, y cobra una especial importancia, debido a que toda la trama de la película se desarrolla mediante las conversaciones que los alumnos mantienen con el profesor. La película tiene un orden cronológico y la sucesión de acciones ocurren con continuidad sin ningún salto en la trama de la historia. Podríamos decir que mediante esta técnica se pretende ver la evolución aunque no siempre positiva de los alumnos y del profesor. Desde mi punto de vista, y como ya he mencionado anteriormente, usa varias técnicas del documental para que así el espectador se sumerja aún más en esta realidad tal latente como es el problema de la educación.


Los muros del colegio

Entre les murs, transcurre mayormente entre las cuatro paredes de un aula de instituto. Por lo que el escenario principal sería la clase en la que los alumnos se encuentran, en principio no destacaría ningún elemento de este escenario, aunque la pizarra, cobra importante relevancia a la hora de aprender en un aula. Es ahí donde el profesor François Marin escribe incansable alguna de las palabras que los alumnos deben aprender.

Un aspecto que personalmente me ha llamado la atención es la iluminación de las dos salas que más presencia tienen en el filme. En primer lugar el aula tienen una luz fuerte y blanquecina producida por los halógenos y la luz natural que entra por la ventana. Esta luz es intensa y fría, pero ilumina completamente el aula y a los alumnos. Por otra parte, la sala donde se llevan a cabo las reuniones del personal docente suele ser oscura y con escasa iluminación, puede ser en parte porque estas reuniones se llevan a cabo después del horario de clase, es decir, por las tardes, incluso noche. Pero a mi personalmente la luz del aula con los alumnos, me parece una luz de esperanza, de ilusión y de progreso. Mientras que la luz de la sala de profesores, oscura y tenue me transmite lo contrario.

Por último, me gustaría resaltar el uso primeros planos, planos detalles y planos medios, ya que estos en gran parte, son los que conforman la película al completo. Con este enfoque, se pretende acercar al espectador aún más a esa realidad tan presente haciéndolo formar parte de la clase como si fuese un alumno más sentado en su pupitre.



Conclusión

En definitiva y para terminar, esta obra conjunta de François Bégaudeau y Laurent Cantet es un clarísimo reflejo del problema educacional que concierte parte de la sociedad europea. En la que las bases de una educación están asentadas sobre pilares inestables y en las que los constantes cambios de gobiernos solo hacen perjudicar más al futuro del país. Esta película es una profunda reflexión sobre la multiculturalidad y la inmigración en las distintas ciudades de Europa. Sobre las dificultades y obstáculos que día a día estas personas sufren para lograr una completa integración con la sociedad en la que viven. Sin importar procedencia, color de piel, creencia o idioma. 

Nos muestra una lucha constante de un profesor que se desvive por sus alumnos (en esta película no se muestra en ningún momento aspectos de la vida que no sean dentro de las paredes del colegio, son solo los alumnos con sus autobiografías los que hacen referencia a lo que viven y sienten fuera del aula). Al menos con lo que podemos apreciar, vemos que François siempre está buscando métodos alternativos para que sus alumnos antes que nada aprendan en valores, sepan respetar a los demás y los profesores y sobre todo, crezcan como personas tolerantes.


En definitiva, nos muestra la ardua tarea del profesor en cuanto a la lucha constante con sus alumnos en un tira y afloja por llevar la razón, soportando desacatos y en algunos casos insultos. Pero para alguien como François, las cosas no tienen mayor importancia, ya que lo importante por encima de cualquier castigo es que los jóvenes que forman parte del futuro del país, aprendan.