jueves, 30 de abril de 2015

MOON

 

 
Dime quién soy


Dirección: Duncan Jones
País: El Reino Unido
Año: 2009
Duración: 97 min.
Reparto: Sam Rockwell, Kevin Spacey, Matt Berry, Robin Chalk, Dominique McElligott, Kaya Scodelario, Malcolm Stewart, Benedict Wong
Guión: Nathan Parker
Productora: Xingu Films, Liberty Films UK, Lunar Industries
Música: Clint Manse






“No estamos programados, somos personas ¿Entendido ?” Sam Bell en Moon


The One and the Only.

Para comenzar, nos encontramos ante una película de ciencia ficción que rompe los esquemas hasta ahora prefijados por este tipo de cine. Se trata de una película dirigida por Duncan Jones que más allá de tratarse de un espectáculo visual con el más que impresionante escenario lunar, se trata de un viaje introspectivo hacia la reflexión del ser humano y su conocimiento. Esta película de Duncan Jones es toda una declaración de intenciones. Aún tratándose de su primera película, tan solo precedida por Whistle en el 2002, Jones, licenciado en filosofía, nos presenta una de las mayores incógnitas siempre planteadas en la historia de la existencia humana. ¿Hasta dónde es capaz de llegar el hombre por conseguir beneficios?, ¿Son las grandes empresas las que nos manipulan a su antojo?, y otro sinfín de cuestiones que se irán planteando a lo largo del desarrollo de la película, la cual desde mi punto de vista, no peca en ningún momento de lenta ni aburrida. Con una duración más que aceptable, y un perfecto desarrollo de la trama, Jones consigue mantener al espectador enganchado a la película y ser uno más de esos clones que luchan por conocer el por qué de las cosas. Pero, ¿no es esto una mera metáfora de la vida? ¿Cuántas veces nos hemos preguntado de dónde venimos, por qué estamos aquí o quienes somos?. Esta película perteneciente a los últimos años nos plantea las mismas cuestiones existenciales que se han venido preguntando desde que el ser humano tiene uso de conciencia.

Quizás gracias a sus conocimientos dentro del campo de la filosofía, Jones, consigue plasmar a la perfección este cuestionamiento dentro de la gran pantalla, consiguiendo con su primera película ser nominado y resultar ganador en varios certámenes cinematográficos. Bien es cierto, que la temática aquí presentada no es ni mucho novedosa dentro de la historia del cine. Son mucho los cineastas que se han sumergido en las entrañas del existencialismo generando un laberinto de dudas para el espectador.
Es quizás por su simpleza, por su escaso presupuesto o por el tratamiento primordial del aspecto filosófico y sin intentar distraer con efectos especiales, lo que hace a “Moon” una película única dónde las haya.

Más allá de tratarse de una película que reflexiona sobre el componente ético de si es correcto o no el uso de clones, desde mi punto de vista el uso de estos “dobles” no es más que una ayuda a la reflexión del espectador. Aunque obviamente, más adelante pasaremos a analizar y a reflexionar este aspecto de la película.

Una nueva película sobre la luna, sobre un futuro no demasiado lejano en el que el ser humano y su inconsciente autodestrucción acaben con los recursos que la tierra nos ofrece, sumidos por el egoísmo, la avaricia y la corrupción. Un futuro en el que prima el dinero antes que la ética, en el que no suficientemente satisfechos con destruir nuestro planeta, saldremos a explorar el espacio en busca de lo que aquí ya no podemos producir. Un futuro movido por las grandes compañías, que tratarán a los ciudadanos como simples piezas de ajedrez para conseguir el máximo beneficio. Un juego de luces y sombras, de mentiras y verdades en el que la propia mente no sabe qué creer. Un futuro en el que confiaremos más en una máquina que en los propios seres humanos. Una historia de ciencia ficción no tan inverosímil, presentada con la simpleza y normalidad de quien presenta un paisaje normal, evitando el uso de efectos especiales sobrecargados y espectaculares que distraigan al espectador de su objetivo principal, reflexionar una vez más sobre todo lo que nos rodea.

Encontrarse con tu reflejo.

Al comienzo de la historia, una voz en off, nos presenta la situación. La tierra se ha quedado sin fuente de energía en un futuro próximo y el ser humano ha encontrado la solución en la luna. Mediante la extracción de un mineral llamado Helium-3, el cual es mandado en cápsulas hacia la Tierra, la energía del planeta azul está asegurada.
El encargado de llevar esta misión a cabo es Sam, Sam Bell, un solo hombre encerrado en lo que durante 3 años debe ser su hogar. Una estación espacial de pocos metros cuadrados donde vive y trabaja con la única presencia humana de si mismo. Y digo humana, porque sí que lo acompañará una maquina llamada Gerty, la cual, a pesar de su aspecto obsoleto y retro, despierta una sensación entrañable en el espectador mediante el emoticono con el que expresa sus “emociones”.

Como íbamos diciendo, en esta nave se encuentra Sam, él es el único encargado en la luna de controlar que todos los recolectores de Helium-3 cumplan a la perfección su labor, lo cual nos hace cuestionarnos varias cosas ¿Tan solo es necesaria la presencia de una persona para asegurar la energía de todo un planeta?, ¿Seremos capaces de hacer responsables a simples máquinas de la supervivencia de la humanidad?. Estas y otras preguntas que iremos planteando más adelante, serán en cierto modo las protagonistas de esta película, en la que el simple y único objetivo será que activemos nuestra mente.

El contrato de Sam tiene la duración de 3 años, una vez se cumpla este periodo de tiempo, Sam podrá volver a la Tierra con su mujer y su hija, las cuales añora día tras día. Pero a dos semanas de que este sueño se haga realidad, las cosas comienzan a cambiar. Será a causa de una serie de visiones, en concreto de una chica joven de pelo largo, cuando el rumbo de la historia cambie. A lo largo de la película no se nos termina de explicar quien es esta chica en concreto, algunos pueden pensar que se trata de su hija de mayor, otros que se trata de una visión sin más y otros llegan a pensar que se trata de una especie de divinidad. Pero como ya he mencionado anteriormente, a lo largo de la película no se nos termina de aclarar la identidad de la chica misteriosa. Lo que sabemos es que a partir de su presencia el curso de las cosas comienzan a ser diferente.

La segunda vez que Sam se encuentra con esta imagen será mientras realiza sus funciones de recolector de Helium-3, y a causa de esta sufrirá un accidente al distraer su mirada del camino a seguir. Lo siguiente que conocemos, es que Sam se encuentra en una camilla dentro de la estación espacial mientras el robot Gerty, le hace una serie de cuestiones. Por asimilación lógica pensamos que en el accidente, Sam ha perdido la conciencia y ha sido rescatado, ahora tiene que recuperarse antes de volver a su trabajo. Será en este proceso de recuperación cuando escuche a Gerty, hablando con los responsables de Lunar, la empresa encargada de recoger el Helium-3. La salida fuera de la estación está prohibida por el momento, por lo que Sam no puede si quiera trabajar.

Tras una serie de acuerdos con Gerty (el robot que controla todas las funciones de la estación espacial) este le deja salir a echar un vistazo en el exterior. Sam fuera de toda indicación, marcha lejos de la estación encontrándose con el vehículo y recolector contra el que chocó. Al adentrarse dentro del vehículo encontramos la primera de las sorpresas, allí, aún con el traje de astronauta, se encuentra Sam, otro Sam, y es idéntico a él. Es a partir de entonces cuando comenzaremos a hablar de Sam 1 (el que conocimos al principio de la película) y Sam 2 (el que despertó después del accidente).

Ambos de vuelta a la estación espacial, no son aún capaces de creer lo que están viviendo, ¿Son clones? ¿Quién es el Sam original?. Estas y otras más serán algunas de las preguntas que le realicen a Gerty, el cual responderá que ambos dos son clones, y que el Sam original hace años que pasó por la estación de Lunar. Incrédulos por lo que acaba de suceder, los dos Sam se comportan de forma totalmente distinta. Mientras que Sam 1 es calmado, el Sam 2 está lleno de vitalidad y energía. Será en parte por este hecho, por el cual la actitud de ambos dos chocará provocando varios encontronazos. Pero ¿cómo pueden ser tan distintos si son la misma persona? ¿Qué es lo que hace diferente a Sam1 de Sam2? ¿Será que a pesar de ser completamente iguales genéticamente cada uno tiene un “alma” o “conciencia” distinta?. Lo que la película nos hace ver es que en función de las decisiones o acciones que van sucediendo a lo largo de nuestra vida, nuestro carácter se va forjando de una manera u otra. Es por ello que Sam1, el cual se ha llevado casi 3 años en la estación espacial, es totalmente distinto a Sam2, el cual acaba de salir del “cascarón”. Y es así, mediante el diario de los diferentes Sams, como podrán descubrir que en función de las acciones que han tomado en sus anteriores vidas, cada uno es de una forma diferente. Lo cual vemos reflejado en el aspecto físico de los anteriores clones.

Una vez que ambos dos han comprendido que sus vidas han sido creadas con el único objetivo de satisfacer a una empresa, trazarán un plan conjunto para lograr volver junto a su mujer y su hija. Lo que en un comienzo ninguno de los dos sabe, es que sus vidas están programadas para durar tan solo 3 años, por lo que Sam1 poco a poco está muriendo dolorosamente.

A la vez que este entramado plan de volver a la Tierra va haciéndose realidad, ambos descubren que la estación se encuentra bloqueada de comunicaciones para que así nunca puedan tener ningún tipo de contacto con el planeta azul. Mediante una serie de expediciones lograrán salir más allá de los límites de estas antenas para tener contacto con la tierra. Y cual será la sorpresa de ambos cuando descubran que su pequeña hija Eve, de tan solo tres años, ahora es una chica adolescente, y lo que es peor, Tess, su mujer, con la que tanto han soñado y tanto añoraron ha muerto.

A punto de realizarse el “rescate” de Sam1, que no es más que su programación para morir, ambos deciden que sea Sam2 el que vuelva a la Tierra para contar la verdad, para destapar la farsa de Lunar, una empresa que juega con la vida de los humanos como si fueran máquinas, con el único objetivo de lograr el máximo beneficio. Es así como Sam2, escondiéndose en una cápsula de Helium-3 vuelve a la tierra en un largo viaje de 3 días, y por lo que escuchamos en la voz en off de los informativos, su viaje de vuelta al planeta Tierra, es todo un éxito.




Un cine que no deja indiferente

Como anteriormente hemos mencionado, la temática espacial no es ni mucho menos innovadora en el terreno cinematográfico. Es quizás el tratamiento que Duncan Jones le consigue dar a un leitmotiv más veces presentando en el cine, enfocándolo desde la duda existencial o la reflexión sobre el origen de uno mismo, lo que la hace totalmente diferente y sin dejar a nadie indiferente. Pero no podemos echar la vista a una lado sin mencionar las claras inspiraciones que Jones ha tomado para llevar a cabo esta maravillosa película. Entre ellas podemos destacar; Blade Runner (Ridley Scott, 1982) en la cual, al igual que nuestro protagonista existe una fecha de caducidad, Alien (Ridley Scott, 1979) o  Solyaris tanto la de (Andrei Tarkovsky, 1972) como la de  (Soderbergh, 2002) las cuales están basadas en la novela de Stanislav Lem, serán otros de los ejemplos en los que podemos encontrar ciertas similitudes con Moon. Pero si con una película podemos remarcar cierto parecido es con 2001: Odisea en el espacio (Stanley Kubrick, 1968) en la cual no solo podríamos decir que hay cierto paralelismo en la simpleza de la estación espacial, sino también encontramos parecido entre los dos robots que tienen presencia en la película, Hal y Gerty o por ejemplo, en el viaje espacial y su iluminación.

Por otra parte, Duncan Jones tras el tremendo éxito de su primera película ha vuelto a dirigir algunas filmografías pero con cierta timidez, ya que tan solo suma cuatro títulos hasta el momento y dos proyectos futuros.

En definitiva, un cine que en absoluto presenta una historia nueva ni espectacular (ya que muchas otras películas que tratan sobre la soledad del espacio cuentan con una cantidad alucinante de efectos especiales), pero que deja al espectador con la boca abierta y la mente activa para pensar.


El genio

Si conseguir el interés de un público, lograr que se emocionen, que se sorprendan y que se identifiquen con el personaje es ya de por sí difícil, en el caso de Sam Rockwell lo es aún más. ¿Por qué? Porque en esta película no hay más interacción que la de él mismo, será tan solo labor de una persona soportar todo el peso de la película y mantener al espectador pendiente de lo que sucede. Y ni que decir que Sam Rockwell lo consigue de maravilla. Un reto de lo más complicado que Duncan Jones supo sobrellevar de manera más que acertada con un actor de la talla de los más grandes y muy poco valorado. No es solo que con las simples conversaciones que mantiene consigo mismo, o con el ordenador nos vaya explicando la historia. La complicación reside en que debe interpretarse a si mismo, y a dos clones más. Cada uno con caracteres diferentes, con formas de andar, vestir y moverse distintos y personalidades totalmente contrarias y conflictivas entre si. La única ayuda que podríamos considerar que nuestro protagonista tiene a lo largo de la película es las conversaciones o interacciones con Gerty el robot (voz de Kevin Spacey) con el cual mantiene una relación de amistad de tres años y en el que confía plenamente como si se tratase de un ser humano más.


Componentes fílmicos

Llegando casi al final de esta crítica, no podemos olvidarnos de los aspectos técnicos de esta más que sorprendente película. En primer lugar en cuanto tecnicismos se refiere, la película a simple vista cumple con los parámetros establecidos como “normales”. Esta rodada según el modelo de representación institucional y los planos que se usan a lo largo del filme son perfectamente reconocibles.
En cuanto a la iluminación del filme, desde mi punto de vista es bastante importante destacarla, ya que hay dos tipos de iluminaciones claramente diferenciadas. Una es dentro de la estación espacial, donde apoyado por la claridad que reflejan las paredes y elementos blancos, la luz es intensa y fluorescente. Es tan solo en los espacios más dedicados al descanso donde esta luz se atenúa y toma intensidades menos drásticas. Por otra parte, la luz cambia en exceso en el exterior de la nave, es decir, sobre la superficie lunar. Allí la luz debe ser solo y únicamente la reflejada por el sol (aunque debemos tener en cuenta que nos encontramos en la cara oculta de la luna), por lo que las leves luces que iluminan la superficie son meros reflejos. Es por esto que la iluminación es bastante oscura pero desde mi punto de vista bastante conseguida.
En cuanto a los colores utilizados en la película, la paleta de colores se reduce a mínimos. En primer lugar, el color predominante durante todo el filme es el blanco, un blanco que contrasta con el gris de la luna, pero no es un blanco que transmita limpieza o perfección. Es un blanco casi gris, símbolo de desgaste y vejez. Por otro lado, el otro color dominante es el gris de la superficie lunar, y de gran parte de la estación espacial, es en la zona gris o metálica de esta donde Sam ira apuntando los días que le quedan para volver a casa. En definitiva, se trata de colores fríos que ayudan a transmitir la sensación de incomodidad y de lugar impersonal.

La película sigue en primer lugar una trama lineal continua en la que los hechos se suceden de forma temporal y normal. Será tan solo cuando Sam duerma cuando seremos partícipes de algunos flashbacks en los que se encuentra con Tess, su mujer. Aparte de esto, y tras la aparición de Sam2, la historia continuará cronológicamente a pesar de que ellos no saben exactamente en que año se encuentran. Esta temporalidad lineal además la vemos remarcada por la cuenta atrás que se realiza cuando Sam1 va a ser “rescatado”.

En cuanto a la puesta en escena resaltaría sobre todo el decorado de la estación espacial donde se encuentra nuestro protagonista. A pesar de que nos encontramos en un futuro no muy lejano, la nave cuenta con una tecnología mínima y una “inteligencia artificial” nada espectacular. Destacaría la simpleza del set de rodaje, donde en tan solo pocos metros cuadrados nuestro protagonista desarrolla una trama de lo más compleja. Es por ello a destacar la labor del actor a la hora de interactuar con el medio, ya sea con el robot Gerty o con cualquiera de las máquinas, ya que todo se encuentra informatizado. Como venía diciendo, el diseño de la nave, lejos de ser un futuro imaginario o surrealista, parte de la base de lo real demostrando minimalismo y sencillez.


Conclusión

Para concluir con esta espectacular película, el director Duncan Jones nos invita a hacer un recorrido por el laberinto de cuestiones sin resolver y los entresijos del ser humano. Nos muestra la vivencia de un hombre en soledad que de la noche a la mañana descubre que su vida es toda una farsa, que todo aquello que lo que siempre ha creído real es mentira. Nos impulsa a cuestionarnos sobre los límites éticos del ser humano y la ciencia, sobre la falta de principio que las grandes multinacionales tienen a costa de conseguir un mayor beneficio. Nos presenta una realidad a modo de futuro, la cual en verdad está mucho más cerca de lo que imaginamos. Nos encontramos en la era de la autodestrucción, donde los seres humanos han perdido los valores y los principios, una era en la que “el todo vale” se rige como lema para aquellos que con dinero controlan el mundo. Duncan Jones sabía como hacerlo, y lo hizo. Presentó al mundo por medio de esta película una realidad ficticia sobre la cual reflexionar, sobre la cual sacar unas conclusiones para la vida del día a día, y lo hizo mediante una película, sabiendo que la era de la tecnología y los medios de comunicación son hoy en día las que rigen el mundo. Porque si no hubiese sido de esta forma, Duncan Jones tan solo sería otro filósofo chiflado que expone sus teorías ante una sociedad que parece que algún día se olvidó de lo que era pensar por si mismo. Y por qué no, en cierto modo la última frase final de la película podría aplicarse al propio Duncan Jones; “o es un chalado o un inmigrante ilegal… y en cualquier caso deberían encerrarlo” y ya de paso como no, haciendo una clara crítica a los países del denominado “primer mundo”.


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