Dime quién soy
País: El Reino Unido
Año: 2009
Duración: 97 min.
Reparto: Sam Rockwell, Kevin Spacey, Matt Berry, Robin
Chalk, Dominique McElligott, Kaya Scodelario, Malcolm Stewart, Benedict Wong
Guión: Nathan Parker
Productora: Xingu Films, Liberty Films UK, Lunar Industries
Música: Clint Manse
“No
estamos programados, somos personas ¿Entendido ?” Sam Bell en Moon
The One and
the Only.
Para
comenzar, nos encontramos ante una película de ciencia ficción que rompe los
esquemas hasta ahora prefijados por este tipo de cine. Se trata de una película
dirigida por Duncan Jones que más allá de tratarse de un espectáculo visual con
el más que impresionante escenario lunar, se trata de un viaje introspectivo
hacia la reflexión del ser humano y su conocimiento. Esta película de Duncan
Jones es toda una declaración de intenciones. Aún tratándose de su primera
película, tan solo precedida por Whistle
en el 2002, Jones, licenciado en filosofía, nos presenta una de las mayores
incógnitas siempre planteadas en la historia de la existencia humana. ¿Hasta
dónde es capaz de llegar el hombre por conseguir beneficios?, ¿Son las grandes
empresas las que nos manipulan a su antojo?, y otro sinfín de cuestiones que se
irán planteando a lo largo del desarrollo de la película, la cual desde mi
punto de vista, no peca en ningún momento de lenta ni aburrida. Con una
duración más que aceptable, y un perfecto desarrollo de la trama, Jones
consigue mantener al espectador enganchado a la película y ser uno más de esos
clones que luchan por conocer el por qué de las cosas. Pero, ¿no es esto una
mera metáfora de la vida? ¿Cuántas veces nos hemos preguntado de dónde venimos,
por qué estamos aquí o quienes somos?. Esta película perteneciente a los últimos
años nos plantea las mismas cuestiones existenciales que se han venido
preguntando desde que el ser humano tiene uso de conciencia.
Quizás
gracias a sus conocimientos dentro del campo de la filosofía, Jones, consigue
plasmar a la perfección este cuestionamiento dentro de la gran pantalla,
consiguiendo con su primera película ser nominado y resultar ganador en varios
certámenes cinematográficos. Bien es cierto, que la temática aquí presentada no
es ni mucho novedosa dentro de la historia del cine. Son mucho los cineastas
que se han sumergido en las entrañas del existencialismo generando un laberinto
de dudas para el espectador.
Es
quizás por su simpleza, por su escaso presupuesto o por el tratamiento
primordial del aspecto filosófico y sin intentar distraer con efectos
especiales, lo que hace a “Moon” una película única dónde las haya.
Más
allá de tratarse de una película que reflexiona sobre el componente ético de si
es correcto o no el uso de clones, desde mi punto de vista el uso de estos
“dobles” no es más que una ayuda a la reflexión del espectador. Aunque
obviamente, más adelante pasaremos a analizar y a reflexionar este aspecto de
la película.
Una
nueva película sobre la luna, sobre un futuro no demasiado lejano en el que el
ser humano y su inconsciente autodestrucción acaben con los recursos que la
tierra nos ofrece, sumidos por el egoísmo, la avaricia y la corrupción. Un
futuro en el que prima el dinero antes que la ética, en el que no
suficientemente satisfechos con destruir nuestro planeta, saldremos a explorar
el espacio en busca de lo que aquí ya no podemos producir. Un futuro movido por
las grandes compañías, que tratarán a los ciudadanos como simples piezas de
ajedrez para conseguir el máximo beneficio. Un juego de luces y sombras, de mentiras
y verdades en el que la propia mente no sabe qué creer. Un futuro en el que
confiaremos más en una máquina que en los propios seres humanos. Una historia
de ciencia ficción no tan inverosímil, presentada con la simpleza y normalidad
de quien presenta un paisaje normal, evitando el uso de efectos especiales
sobrecargados y espectaculares que distraigan al espectador de su objetivo
principal, reflexionar una vez más sobre todo lo que nos rodea.
Encontrarse
con tu reflejo.
Al comienzo de la historia, una voz en off, nos presenta la
situación. La tierra se ha quedado sin fuente de energía en un futuro próximo y
el ser humano ha encontrado la solución en la luna. Mediante la extracción de
un mineral llamado Helium-3, el cual es mandado en cápsulas hacia la Tierra, la
energía del planeta azul está asegurada.
El encargado de llevar esta misión a cabo es Sam, Sam Bell,
un solo hombre encerrado en lo que durante 3 años debe ser su hogar. Una
estación espacial de pocos metros cuadrados donde vive y trabaja con la única
presencia humana de si mismo. Y digo humana, porque sí que lo acompañará una
maquina llamada Gerty, la cual, a pesar de su aspecto obsoleto y retro,
despierta una sensación entrañable en el espectador mediante el emoticono con
el que expresa sus “emociones”.
Como íbamos diciendo, en esta nave se encuentra Sam, él es
el único encargado en la luna de controlar que todos los recolectores de
Helium-3 cumplan a la perfección su labor, lo cual nos hace cuestionarnos
varias cosas ¿Tan solo es necesaria la presencia de una persona para asegurar
la energía de todo un planeta?, ¿Seremos capaces de hacer responsables a
simples máquinas de la supervivencia de la humanidad?. Estas y otras preguntas
que iremos planteando más adelante, serán en cierto modo las protagonistas de
esta película, en la que el simple y único objetivo será que activemos nuestra
mente.
El contrato de Sam tiene la duración de 3 años, una vez se
cumpla este periodo de tiempo, Sam podrá volver a la Tierra con su mujer y su
hija, las cuales añora día tras día. Pero a dos semanas de que este sueño se
haga realidad, las cosas comienzan a cambiar. Será a causa de una serie de
visiones, en concreto de una chica joven de pelo largo, cuando el rumbo de la
historia cambie. A lo largo de la película no se nos termina de explicar quien
es esta chica en concreto, algunos pueden pensar que se trata de su hija de
mayor, otros que se trata de una visión sin más y otros llegan a pensar que se
trata de una especie de divinidad. Pero como ya he mencionado anteriormente, a
lo largo de la película no se nos termina de aclarar la identidad de la chica
misteriosa. Lo que sabemos es que a partir de su presencia el curso de las
cosas comienzan a ser diferente.
La segunda vez que Sam se encuentra con esta imagen será
mientras realiza sus funciones de recolector de Helium-3, y a causa de esta
sufrirá un accidente al distraer su mirada del camino a seguir. Lo siguiente
que conocemos, es que Sam se encuentra en una camilla dentro de la estación
espacial mientras el robot Gerty, le hace una serie de cuestiones. Por
asimilación lógica pensamos que en el accidente, Sam ha perdido la conciencia y
ha sido rescatado, ahora tiene que recuperarse antes de volver a su trabajo.
Será en este proceso de recuperación cuando escuche a Gerty, hablando con los
responsables de Lunar, la empresa encargada de recoger el Helium-3. La salida
fuera de la estación está prohibida por el momento, por lo que Sam no puede si
quiera trabajar.
Tras una serie de acuerdos con Gerty (el robot que controla
todas las funciones de la estación espacial) este le deja salir a echar un
vistazo en el exterior. Sam fuera de toda indicación, marcha lejos de la
estación encontrándose con el vehículo y recolector contra el que chocó. Al
adentrarse dentro del vehículo encontramos la primera de las sorpresas, allí,
aún con el traje de astronauta, se encuentra Sam, otro Sam, y es idéntico a él.
Es a partir de entonces cuando comenzaremos a hablar de Sam 1 (el que conocimos
al principio de la película) y Sam 2 (el que despertó después del accidente).
Ambos de vuelta a la estación espacial, no son aún capaces
de creer lo que están viviendo, ¿Son clones? ¿Quién es el Sam original?. Estas
y otras más serán algunas de las preguntas que le realicen a Gerty, el cual
responderá que ambos dos son clones, y que el Sam original hace años que pasó
por la estación de Lunar. Incrédulos por lo que acaba de suceder, los dos Sam
se comportan de forma totalmente distinta. Mientras que Sam 1 es calmado, el
Sam 2 está lleno de vitalidad y energía. Será en parte por este hecho, por el
cual la actitud de ambos dos chocará provocando varios encontronazos. Pero
¿cómo pueden ser tan distintos si son la misma persona? ¿Qué es lo que hace
diferente a Sam1 de Sam2? ¿Será que a pesar de ser completamente iguales
genéticamente cada uno tiene un “alma” o “conciencia” distinta?. Lo que la
película nos hace ver es que en función de las decisiones o acciones que van
sucediendo a lo largo de nuestra vida, nuestro carácter se va forjando de una
manera u otra. Es por ello que Sam1, el cual se ha llevado casi 3 años en la
estación espacial, es totalmente distinto a Sam2, el cual acaba de salir del
“cascarón”. Y es así, mediante el diario de los diferentes Sams, como podrán
descubrir que en función de las acciones que han tomado en sus anteriores
vidas, cada uno es de una forma diferente. Lo cual vemos reflejado en el
aspecto físico de los anteriores clones.
Una vez que ambos dos han comprendido que sus vidas han sido
creadas con el único objetivo de satisfacer a una empresa, trazarán un plan
conjunto para lograr volver junto a su mujer y su hija. Lo que en un comienzo
ninguno de los dos sabe, es que sus vidas están programadas para durar tan solo
3 años, por lo que Sam1 poco a poco está muriendo dolorosamente.
A la vez que este entramado plan de volver a la Tierra va
haciéndose realidad, ambos descubren que la estación se encuentra bloqueada de
comunicaciones para que así nunca puedan tener ningún tipo de contacto con el
planeta azul. Mediante una serie de expediciones lograrán salir más allá de los
límites de estas antenas para tener contacto con la tierra. Y cual será la
sorpresa de ambos cuando descubran que su pequeña hija Eve, de tan solo tres
años, ahora es una chica adolescente, y lo que es peor, Tess, su mujer, con la
que tanto han soñado y tanto añoraron ha muerto.
A punto de realizarse el “rescate” de Sam1, que no es más
que su programación para morir, ambos deciden que sea Sam2 el que vuelva a la Tierra
para contar la verdad, para destapar la farsa de Lunar, una empresa que juega
con la vida de los humanos como si fueran máquinas, con el único objetivo de
lograr el máximo beneficio. Es así como Sam2, escondiéndose en una cápsula de
Helium-3 vuelve a la tierra en un largo viaje de 3 días, y por lo que
escuchamos en la voz en off de los informativos, su viaje de vuelta al planeta
Tierra, es todo un éxito.
Un cine que no
deja indiferente
Como anteriormente hemos mencionado, la temática espacial no es ni mucho
menos innovadora en el terreno cinematográfico. Es quizás el tratamiento que
Duncan Jones le consigue dar a un leitmotiv más veces presentando en el cine,
enfocándolo desde la duda existencial o la reflexión sobre el origen de uno
mismo, lo que la hace totalmente diferente y sin dejar a nadie indiferente.
Pero no podemos echar la vista a una lado sin mencionar las claras
inspiraciones que Jones ha tomado para llevar a cabo esta maravillosa película.
Entre ellas podemos destacar; Blade
Runner (Ridley Scott, 1982) en la cual, al igual que nuestro protagonista
existe una fecha de caducidad, Alien (Ridley Scott, 1979) o Solyaris tanto la de (Andrei
Tarkovsky, 1972) como la de (Soderbergh,
2002) las cuales están basadas en la novela de Stanislav Lem, serán otros de
los ejemplos en los que podemos encontrar ciertas similitudes con Moon. Pero si
con una película podemos remarcar cierto parecido es con 2001: Odisea en el espacio (Stanley Kubrick, 1968) en la cual no
solo podríamos decir que hay cierto paralelismo en la simpleza de la estación
espacial, sino también encontramos parecido entre los dos robots que tienen
presencia en la película, Hal y Gerty o por ejemplo, en el viaje espacial y su
iluminación.
Por otra parte, Duncan Jones tras el tremendo éxito de su primera película ha
vuelto a dirigir algunas filmografías pero con cierta timidez, ya que tan solo
suma cuatro títulos hasta el momento y dos proyectos futuros.
En definitiva, un cine que en absoluto presenta una historia nueva ni
espectacular (ya que muchas otras películas que tratan sobre la soledad del
espacio cuentan con una cantidad alucinante de efectos especiales), pero que
deja al espectador con la boca abierta y la mente activa para pensar.
El genio
Si
conseguir el interés de un público, lograr que se emocionen, que se sorprendan
y que se identifiquen con el personaje es ya de por sí difícil, en el caso de
Sam Rockwell lo es aún más. ¿Por qué? Porque en esta película no hay más
interacción que la de él mismo, será tan solo labor de una persona soportar
todo el peso de la película y mantener al espectador pendiente de lo que
sucede. Y ni que decir que Sam Rockwell lo consigue de maravilla. Un reto de lo
más complicado que Duncan Jones supo sobrellevar de manera más que acertada con
un actor de la talla de los más grandes y muy poco valorado. No es solo que con
las simples conversaciones que mantiene consigo mismo, o con el ordenador nos
vaya explicando la historia. La complicación reside en que debe interpretarse a
si mismo, y a dos clones más. Cada uno con caracteres diferentes, con formas de
andar, vestir y moverse distintos y personalidades totalmente contrarias y
conflictivas entre si. La única ayuda que podríamos considerar que nuestro
protagonista tiene a lo largo de la película es las conversaciones o
interacciones con Gerty el robot (voz de Kevin Spacey) con el cual mantiene una
relación de amistad de tres años y en el que confía plenamente como si se
tratase de un ser humano más.
Componentes
fílmicos
Llegando
casi al final de esta crítica, no podemos olvidarnos de los aspectos técnicos
de esta más que sorprendente película. En primer lugar en cuanto tecnicismos se
refiere, la película a simple vista cumple con los parámetros establecidos como
“normales”. Esta rodada según el modelo de representación institucional y los
planos que se usan a lo largo del filme son perfectamente reconocibles.
En
cuanto a la iluminación del filme, desde mi punto de vista es bastante
importante destacarla, ya que hay dos tipos de iluminaciones claramente diferenciadas.
Una es dentro de la estación espacial, donde apoyado por la claridad que
reflejan las paredes y elementos blancos, la luz es intensa y fluorescente. Es
tan solo en los espacios más dedicados al descanso donde esta luz se atenúa y
toma intensidades menos drásticas. Por otra parte, la luz cambia en exceso en
el exterior de la nave, es decir, sobre la superficie lunar. Allí la luz debe
ser solo y únicamente la reflejada por el sol (aunque debemos tener en cuenta
que nos encontramos en la cara oculta de la luna), por lo que las leves luces
que iluminan la superficie son meros reflejos. Es por esto que la iluminación
es bastante oscura pero desde mi punto de vista bastante conseguida.
En
cuanto a los colores utilizados en la película, la paleta de colores se reduce
a mínimos. En primer lugar, el color predominante durante todo el filme es el
blanco, un blanco que contrasta con el gris de la luna, pero no es un blanco
que transmita limpieza o perfección. Es un blanco casi gris, símbolo de
desgaste y vejez. Por otro lado, el otro color dominante es el gris de la
superficie lunar, y de gran parte de la estación espacial, es en la zona gris o
metálica de esta donde Sam ira apuntando los días que le quedan para volver a
casa. En definitiva, se trata de colores fríos que ayudan a transmitir la
sensación de incomodidad y de lugar impersonal.
La
película sigue en primer lugar una trama lineal continua en la que los hechos
se suceden de forma temporal y normal. Será tan solo cuando Sam duerma cuando
seremos partícipes de algunos flashbacks en los que se encuentra con Tess, su
mujer. Aparte de esto, y tras la aparición de Sam2, la historia continuará
cronológicamente a pesar de que ellos no saben exactamente en que año se
encuentran. Esta temporalidad lineal además la vemos remarcada por la cuenta
atrás que se realiza cuando Sam1 va a ser “rescatado”.
En
cuanto a la puesta en escena resaltaría sobre todo el decorado de la estación
espacial donde se encuentra nuestro protagonista. A pesar de que nos
encontramos en un futuro no muy lejano, la nave cuenta con una tecnología
mínima y una “inteligencia artificial” nada espectacular. Destacaría la
simpleza del set de rodaje, donde en tan solo pocos metros cuadrados nuestro
protagonista desarrolla una trama de lo más compleja. Es por ello a destacar la
labor del actor a la hora de interactuar con el medio, ya sea con el robot
Gerty o con cualquiera de las máquinas, ya que todo se encuentra informatizado.
Como venía diciendo, el diseño de la nave, lejos de ser un futuro imaginario o
surrealista, parte de la base de lo real demostrando minimalismo y sencillez.
Conclusión
Para
concluir con esta espectacular película, el director Duncan Jones nos invita a hacer
un recorrido por el laberinto de cuestiones sin resolver y los entresijos del
ser humano. Nos muestra la vivencia de un hombre en soledad que de la noche a
la mañana descubre que su vida es toda una farsa, que todo aquello que lo que
siempre ha creído real es mentira. Nos impulsa a cuestionarnos sobre los
límites éticos del ser humano y la ciencia, sobre la falta de principio que las
grandes multinacionales tienen a costa de conseguir un mayor beneficio. Nos
presenta una realidad a modo de futuro, la cual en verdad está mucho más cerca
de lo que imaginamos. Nos encontramos en la era de la autodestrucción, donde
los seres humanos han perdido los valores y los principios, una era en la que
“el todo vale” se rige como lema para aquellos que con dinero controlan el
mundo. Duncan Jones sabía como hacerlo, y lo hizo. Presentó al mundo por medio
de esta película una realidad ficticia sobre la cual reflexionar, sobre la cual
sacar unas conclusiones para la vida del día a día, y lo hizo mediante una
película, sabiendo que la era de la tecnología y los medios de comunicación son
hoy en día las que rigen el mundo. Porque si no hubiese sido de esta forma,
Duncan Jones tan solo sería otro filósofo chiflado que expone sus teorías ante
una sociedad que parece que algún día se olvidó de lo que era pensar por si
mismo. Y por qué no, en cierto modo la última frase final de la película podría
aplicarse al propio Duncan Jones; “o es un chalado o un inmigrante ilegal… y en cualquier
caso deberían encerrarlo” y ya de paso como no, haciendo una clara crítica a
los países del denominado “primer mundo”.

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