jueves, 30 de abril de 2015

MOON

 

 
Dime quién soy


Dirección: Duncan Jones
País: El Reino Unido
Año: 2009
Duración: 97 min.
Reparto: Sam Rockwell, Kevin Spacey, Matt Berry, Robin Chalk, Dominique McElligott, Kaya Scodelario, Malcolm Stewart, Benedict Wong
Guión: Nathan Parker
Productora: Xingu Films, Liberty Films UK, Lunar Industries
Música: Clint Manse






“No estamos programados, somos personas ¿Entendido ?” Sam Bell en Moon


The One and the Only.

Para comenzar, nos encontramos ante una película de ciencia ficción que rompe los esquemas hasta ahora prefijados por este tipo de cine. Se trata de una película dirigida por Duncan Jones que más allá de tratarse de un espectáculo visual con el más que impresionante escenario lunar, se trata de un viaje introspectivo hacia la reflexión del ser humano y su conocimiento. Esta película de Duncan Jones es toda una declaración de intenciones. Aún tratándose de su primera película, tan solo precedida por Whistle en el 2002, Jones, licenciado en filosofía, nos presenta una de las mayores incógnitas siempre planteadas en la historia de la existencia humana. ¿Hasta dónde es capaz de llegar el hombre por conseguir beneficios?, ¿Son las grandes empresas las que nos manipulan a su antojo?, y otro sinfín de cuestiones que se irán planteando a lo largo del desarrollo de la película, la cual desde mi punto de vista, no peca en ningún momento de lenta ni aburrida. Con una duración más que aceptable, y un perfecto desarrollo de la trama, Jones consigue mantener al espectador enganchado a la película y ser uno más de esos clones que luchan por conocer el por qué de las cosas. Pero, ¿no es esto una mera metáfora de la vida? ¿Cuántas veces nos hemos preguntado de dónde venimos, por qué estamos aquí o quienes somos?. Esta película perteneciente a los últimos años nos plantea las mismas cuestiones existenciales que se han venido preguntando desde que el ser humano tiene uso de conciencia.

Quizás gracias a sus conocimientos dentro del campo de la filosofía, Jones, consigue plasmar a la perfección este cuestionamiento dentro de la gran pantalla, consiguiendo con su primera película ser nominado y resultar ganador en varios certámenes cinematográficos. Bien es cierto, que la temática aquí presentada no es ni mucho novedosa dentro de la historia del cine. Son mucho los cineastas que se han sumergido en las entrañas del existencialismo generando un laberinto de dudas para el espectador.
Es quizás por su simpleza, por su escaso presupuesto o por el tratamiento primordial del aspecto filosófico y sin intentar distraer con efectos especiales, lo que hace a “Moon” una película única dónde las haya.

Más allá de tratarse de una película que reflexiona sobre el componente ético de si es correcto o no el uso de clones, desde mi punto de vista el uso de estos “dobles” no es más que una ayuda a la reflexión del espectador. Aunque obviamente, más adelante pasaremos a analizar y a reflexionar este aspecto de la película.

Una nueva película sobre la luna, sobre un futuro no demasiado lejano en el que el ser humano y su inconsciente autodestrucción acaben con los recursos que la tierra nos ofrece, sumidos por el egoísmo, la avaricia y la corrupción. Un futuro en el que prima el dinero antes que la ética, en el que no suficientemente satisfechos con destruir nuestro planeta, saldremos a explorar el espacio en busca de lo que aquí ya no podemos producir. Un futuro movido por las grandes compañías, que tratarán a los ciudadanos como simples piezas de ajedrez para conseguir el máximo beneficio. Un juego de luces y sombras, de mentiras y verdades en el que la propia mente no sabe qué creer. Un futuro en el que confiaremos más en una máquina que en los propios seres humanos. Una historia de ciencia ficción no tan inverosímil, presentada con la simpleza y normalidad de quien presenta un paisaje normal, evitando el uso de efectos especiales sobrecargados y espectaculares que distraigan al espectador de su objetivo principal, reflexionar una vez más sobre todo lo que nos rodea.

Encontrarse con tu reflejo.

Al comienzo de la historia, una voz en off, nos presenta la situación. La tierra se ha quedado sin fuente de energía en un futuro próximo y el ser humano ha encontrado la solución en la luna. Mediante la extracción de un mineral llamado Helium-3, el cual es mandado en cápsulas hacia la Tierra, la energía del planeta azul está asegurada.
El encargado de llevar esta misión a cabo es Sam, Sam Bell, un solo hombre encerrado en lo que durante 3 años debe ser su hogar. Una estación espacial de pocos metros cuadrados donde vive y trabaja con la única presencia humana de si mismo. Y digo humana, porque sí que lo acompañará una maquina llamada Gerty, la cual, a pesar de su aspecto obsoleto y retro, despierta una sensación entrañable en el espectador mediante el emoticono con el que expresa sus “emociones”.

Como íbamos diciendo, en esta nave se encuentra Sam, él es el único encargado en la luna de controlar que todos los recolectores de Helium-3 cumplan a la perfección su labor, lo cual nos hace cuestionarnos varias cosas ¿Tan solo es necesaria la presencia de una persona para asegurar la energía de todo un planeta?, ¿Seremos capaces de hacer responsables a simples máquinas de la supervivencia de la humanidad?. Estas y otras preguntas que iremos planteando más adelante, serán en cierto modo las protagonistas de esta película, en la que el simple y único objetivo será que activemos nuestra mente.

El contrato de Sam tiene la duración de 3 años, una vez se cumpla este periodo de tiempo, Sam podrá volver a la Tierra con su mujer y su hija, las cuales añora día tras día. Pero a dos semanas de que este sueño se haga realidad, las cosas comienzan a cambiar. Será a causa de una serie de visiones, en concreto de una chica joven de pelo largo, cuando el rumbo de la historia cambie. A lo largo de la película no se nos termina de explicar quien es esta chica en concreto, algunos pueden pensar que se trata de su hija de mayor, otros que se trata de una visión sin más y otros llegan a pensar que se trata de una especie de divinidad. Pero como ya he mencionado anteriormente, a lo largo de la película no se nos termina de aclarar la identidad de la chica misteriosa. Lo que sabemos es que a partir de su presencia el curso de las cosas comienzan a ser diferente.

La segunda vez que Sam se encuentra con esta imagen será mientras realiza sus funciones de recolector de Helium-3, y a causa de esta sufrirá un accidente al distraer su mirada del camino a seguir. Lo siguiente que conocemos, es que Sam se encuentra en una camilla dentro de la estación espacial mientras el robot Gerty, le hace una serie de cuestiones. Por asimilación lógica pensamos que en el accidente, Sam ha perdido la conciencia y ha sido rescatado, ahora tiene que recuperarse antes de volver a su trabajo. Será en este proceso de recuperación cuando escuche a Gerty, hablando con los responsables de Lunar, la empresa encargada de recoger el Helium-3. La salida fuera de la estación está prohibida por el momento, por lo que Sam no puede si quiera trabajar.

Tras una serie de acuerdos con Gerty (el robot que controla todas las funciones de la estación espacial) este le deja salir a echar un vistazo en el exterior. Sam fuera de toda indicación, marcha lejos de la estación encontrándose con el vehículo y recolector contra el que chocó. Al adentrarse dentro del vehículo encontramos la primera de las sorpresas, allí, aún con el traje de astronauta, se encuentra Sam, otro Sam, y es idéntico a él. Es a partir de entonces cuando comenzaremos a hablar de Sam 1 (el que conocimos al principio de la película) y Sam 2 (el que despertó después del accidente).

Ambos de vuelta a la estación espacial, no son aún capaces de creer lo que están viviendo, ¿Son clones? ¿Quién es el Sam original?. Estas y otras más serán algunas de las preguntas que le realicen a Gerty, el cual responderá que ambos dos son clones, y que el Sam original hace años que pasó por la estación de Lunar. Incrédulos por lo que acaba de suceder, los dos Sam se comportan de forma totalmente distinta. Mientras que Sam 1 es calmado, el Sam 2 está lleno de vitalidad y energía. Será en parte por este hecho, por el cual la actitud de ambos dos chocará provocando varios encontronazos. Pero ¿cómo pueden ser tan distintos si son la misma persona? ¿Qué es lo que hace diferente a Sam1 de Sam2? ¿Será que a pesar de ser completamente iguales genéticamente cada uno tiene un “alma” o “conciencia” distinta?. Lo que la película nos hace ver es que en función de las decisiones o acciones que van sucediendo a lo largo de nuestra vida, nuestro carácter se va forjando de una manera u otra. Es por ello que Sam1, el cual se ha llevado casi 3 años en la estación espacial, es totalmente distinto a Sam2, el cual acaba de salir del “cascarón”. Y es así, mediante el diario de los diferentes Sams, como podrán descubrir que en función de las acciones que han tomado en sus anteriores vidas, cada uno es de una forma diferente. Lo cual vemos reflejado en el aspecto físico de los anteriores clones.

Una vez que ambos dos han comprendido que sus vidas han sido creadas con el único objetivo de satisfacer a una empresa, trazarán un plan conjunto para lograr volver junto a su mujer y su hija. Lo que en un comienzo ninguno de los dos sabe, es que sus vidas están programadas para durar tan solo 3 años, por lo que Sam1 poco a poco está muriendo dolorosamente.

A la vez que este entramado plan de volver a la Tierra va haciéndose realidad, ambos descubren que la estación se encuentra bloqueada de comunicaciones para que así nunca puedan tener ningún tipo de contacto con el planeta azul. Mediante una serie de expediciones lograrán salir más allá de los límites de estas antenas para tener contacto con la tierra. Y cual será la sorpresa de ambos cuando descubran que su pequeña hija Eve, de tan solo tres años, ahora es una chica adolescente, y lo que es peor, Tess, su mujer, con la que tanto han soñado y tanto añoraron ha muerto.

A punto de realizarse el “rescate” de Sam1, que no es más que su programación para morir, ambos deciden que sea Sam2 el que vuelva a la Tierra para contar la verdad, para destapar la farsa de Lunar, una empresa que juega con la vida de los humanos como si fueran máquinas, con el único objetivo de lograr el máximo beneficio. Es así como Sam2, escondiéndose en una cápsula de Helium-3 vuelve a la tierra en un largo viaje de 3 días, y por lo que escuchamos en la voz en off de los informativos, su viaje de vuelta al planeta Tierra, es todo un éxito.




Un cine que no deja indiferente

Como anteriormente hemos mencionado, la temática espacial no es ni mucho menos innovadora en el terreno cinematográfico. Es quizás el tratamiento que Duncan Jones le consigue dar a un leitmotiv más veces presentando en el cine, enfocándolo desde la duda existencial o la reflexión sobre el origen de uno mismo, lo que la hace totalmente diferente y sin dejar a nadie indiferente. Pero no podemos echar la vista a una lado sin mencionar las claras inspiraciones que Jones ha tomado para llevar a cabo esta maravillosa película. Entre ellas podemos destacar; Blade Runner (Ridley Scott, 1982) en la cual, al igual que nuestro protagonista existe una fecha de caducidad, Alien (Ridley Scott, 1979) o  Solyaris tanto la de (Andrei Tarkovsky, 1972) como la de  (Soderbergh, 2002) las cuales están basadas en la novela de Stanislav Lem, serán otros de los ejemplos en los que podemos encontrar ciertas similitudes con Moon. Pero si con una película podemos remarcar cierto parecido es con 2001: Odisea en el espacio (Stanley Kubrick, 1968) en la cual no solo podríamos decir que hay cierto paralelismo en la simpleza de la estación espacial, sino también encontramos parecido entre los dos robots que tienen presencia en la película, Hal y Gerty o por ejemplo, en el viaje espacial y su iluminación.

Por otra parte, Duncan Jones tras el tremendo éxito de su primera película ha vuelto a dirigir algunas filmografías pero con cierta timidez, ya que tan solo suma cuatro títulos hasta el momento y dos proyectos futuros.

En definitiva, un cine que en absoluto presenta una historia nueva ni espectacular (ya que muchas otras películas que tratan sobre la soledad del espacio cuentan con una cantidad alucinante de efectos especiales), pero que deja al espectador con la boca abierta y la mente activa para pensar.


El genio

Si conseguir el interés de un público, lograr que se emocionen, que se sorprendan y que se identifiquen con el personaje es ya de por sí difícil, en el caso de Sam Rockwell lo es aún más. ¿Por qué? Porque en esta película no hay más interacción que la de él mismo, será tan solo labor de una persona soportar todo el peso de la película y mantener al espectador pendiente de lo que sucede. Y ni que decir que Sam Rockwell lo consigue de maravilla. Un reto de lo más complicado que Duncan Jones supo sobrellevar de manera más que acertada con un actor de la talla de los más grandes y muy poco valorado. No es solo que con las simples conversaciones que mantiene consigo mismo, o con el ordenador nos vaya explicando la historia. La complicación reside en que debe interpretarse a si mismo, y a dos clones más. Cada uno con caracteres diferentes, con formas de andar, vestir y moverse distintos y personalidades totalmente contrarias y conflictivas entre si. La única ayuda que podríamos considerar que nuestro protagonista tiene a lo largo de la película es las conversaciones o interacciones con Gerty el robot (voz de Kevin Spacey) con el cual mantiene una relación de amistad de tres años y en el que confía plenamente como si se tratase de un ser humano más.


Componentes fílmicos

Llegando casi al final de esta crítica, no podemos olvidarnos de los aspectos técnicos de esta más que sorprendente película. En primer lugar en cuanto tecnicismos se refiere, la película a simple vista cumple con los parámetros establecidos como “normales”. Esta rodada según el modelo de representación institucional y los planos que se usan a lo largo del filme son perfectamente reconocibles.
En cuanto a la iluminación del filme, desde mi punto de vista es bastante importante destacarla, ya que hay dos tipos de iluminaciones claramente diferenciadas. Una es dentro de la estación espacial, donde apoyado por la claridad que reflejan las paredes y elementos blancos, la luz es intensa y fluorescente. Es tan solo en los espacios más dedicados al descanso donde esta luz se atenúa y toma intensidades menos drásticas. Por otra parte, la luz cambia en exceso en el exterior de la nave, es decir, sobre la superficie lunar. Allí la luz debe ser solo y únicamente la reflejada por el sol (aunque debemos tener en cuenta que nos encontramos en la cara oculta de la luna), por lo que las leves luces que iluminan la superficie son meros reflejos. Es por esto que la iluminación es bastante oscura pero desde mi punto de vista bastante conseguida.
En cuanto a los colores utilizados en la película, la paleta de colores se reduce a mínimos. En primer lugar, el color predominante durante todo el filme es el blanco, un blanco que contrasta con el gris de la luna, pero no es un blanco que transmita limpieza o perfección. Es un blanco casi gris, símbolo de desgaste y vejez. Por otro lado, el otro color dominante es el gris de la superficie lunar, y de gran parte de la estación espacial, es en la zona gris o metálica de esta donde Sam ira apuntando los días que le quedan para volver a casa. En definitiva, se trata de colores fríos que ayudan a transmitir la sensación de incomodidad y de lugar impersonal.

La película sigue en primer lugar una trama lineal continua en la que los hechos se suceden de forma temporal y normal. Será tan solo cuando Sam duerma cuando seremos partícipes de algunos flashbacks en los que se encuentra con Tess, su mujer. Aparte de esto, y tras la aparición de Sam2, la historia continuará cronológicamente a pesar de que ellos no saben exactamente en que año se encuentran. Esta temporalidad lineal además la vemos remarcada por la cuenta atrás que se realiza cuando Sam1 va a ser “rescatado”.

En cuanto a la puesta en escena resaltaría sobre todo el decorado de la estación espacial donde se encuentra nuestro protagonista. A pesar de que nos encontramos en un futuro no muy lejano, la nave cuenta con una tecnología mínima y una “inteligencia artificial” nada espectacular. Destacaría la simpleza del set de rodaje, donde en tan solo pocos metros cuadrados nuestro protagonista desarrolla una trama de lo más compleja. Es por ello a destacar la labor del actor a la hora de interactuar con el medio, ya sea con el robot Gerty o con cualquiera de las máquinas, ya que todo se encuentra informatizado. Como venía diciendo, el diseño de la nave, lejos de ser un futuro imaginario o surrealista, parte de la base de lo real demostrando minimalismo y sencillez.


Conclusión

Para concluir con esta espectacular película, el director Duncan Jones nos invita a hacer un recorrido por el laberinto de cuestiones sin resolver y los entresijos del ser humano. Nos muestra la vivencia de un hombre en soledad que de la noche a la mañana descubre que su vida es toda una farsa, que todo aquello que lo que siempre ha creído real es mentira. Nos impulsa a cuestionarnos sobre los límites éticos del ser humano y la ciencia, sobre la falta de principio que las grandes multinacionales tienen a costa de conseguir un mayor beneficio. Nos presenta una realidad a modo de futuro, la cual en verdad está mucho más cerca de lo que imaginamos. Nos encontramos en la era de la autodestrucción, donde los seres humanos han perdido los valores y los principios, una era en la que “el todo vale” se rige como lema para aquellos que con dinero controlan el mundo. Duncan Jones sabía como hacerlo, y lo hizo. Presentó al mundo por medio de esta película una realidad ficticia sobre la cual reflexionar, sobre la cual sacar unas conclusiones para la vida del día a día, y lo hizo mediante una película, sabiendo que la era de la tecnología y los medios de comunicación son hoy en día las que rigen el mundo. Porque si no hubiese sido de esta forma, Duncan Jones tan solo sería otro filósofo chiflado que expone sus teorías ante una sociedad que parece que algún día se olvidó de lo que era pensar por si mismo. Y por qué no, en cierto modo la última frase final de la película podría aplicarse al propio Duncan Jones; “o es un chalado o un inmigrante ilegal… y en cualquier caso deberían encerrarlo” y ya de paso como no, haciendo una clara crítica a los países del denominado “primer mundo”.


sábado, 18 de abril de 2015

La piel que habito

 
El disfraz de una obsesión.



Dirección y guión: Pedro Almodovar
Países: España
Año: 20011.
Género: Thriller.
Producción: El Deseo S.A.
Música: Alberto Iglesias
Fotografía: José Luis Alcaine



El culmen de una vida de cine.

Pedro Almodóvar es un más que conocidísimo cineasta español que ha deleitado a toda clase de públicos con sus más locas y disparatadas ideas presentadas en la gran pantalla. Este director de cine de origen manchego que dio sus primeros pasos en el séptimo arte sumergido en la movida madrileña, siempre ha destacado por tener un estilo claro y marcado que no deja indiferente a ningún espectador.
Desde sus inicios,  Pedro Almodóvar ha mostrado una clara atracción por todo aquello que se encuentra “apartado” de lo que se muestra en los circuitos comerciales y a los que el público medio esta acostumbrado. Siempre fijando su mirada en la realidad marginal y urbana, este director del siglo XXI busca desde el más puro estilo artístico, llamar a la provocación y al escándalo.
Por decirlo de alguna manera, Pedro da luz a todo aquello que se encuentra escondido y a oscuras por la sombra de la “normalidad”.

Algunas de las temáticas que indudablemente pertenecen a la filmografía de este director español son entre otras; la prostitución, la homosexualidad, el sexo sin tapujos y al natural y como no, las mujeres.
Pedro Almodóvar a lo largo de su carrera ha demostrado en cada una de sus obras su gran admiración por el sexo femenino, adorándolo y de alguna forma elevándolo a lo divino. Podríamos decir, que la mayor parte de la filmografía del autor se basan en una oda a la mujer en todos sus aspectos, ya sea como drogadicta, maruja, prostituta o psicópata.
En cierto modo, podríamos decir que Pedro Almodóvar siempre ha sentido tal admiración por el cuerpo, la sensualidad y la sexualidad femenina (como podemos ver en muchas de sus películas) que podríamos llegar a pensar que este cineasta, aunque sea hablando en temas ficcionales, le gustaría ver transformado su cuerpo en el de una mujer. Y es en cierto modo, esto lo que ocurre en “La piel que habito”, donde por medio de una serie de operaciones y transformaciones, un chico acabará convirtiéndose por completo en una chica.

Esta obra, en palabras del propio Almodóvar, rompe con toda su filmografía anterior sorprendiendo a su fiel público y a él mismo. Mientras que sus películas anteriores trataban más claramente temas sociales como los que hemos mencionado anteriormente (prostitución, drogas, maltratos etc.) esta película se enmarca dentro de otra etapa donde Pedro pasa de analizar o inspeccionar la sociedad que le rodea, para pasar a conocerse a si mismo desde su propia filmografía. Por lo tanto podríamos decir que hablamos de una etapa introspectiva del cineasta manchego, en el que como dijimos antes, explora sus más recónditos deseos e inclinaciones y los expone en la gran pantalla. Por esto mismo podríamos afirmar rotundamente que dentro de esta película se encuentra una vertiente muy personal del propio cineasta.

Pero la historia que nos cuenta Pedro Almodóvar en cierto modo no es la primera vez que la vemos en la historia del cine, ya que hoy en día casi todo se ha hecho, y no hay mejor inspiración que la de las viejas películas olvidadas. Podriamos decir abiertamente que se trata de una clara adaptación de la obra de Thierry Jonquet “Tarantula” aunque no por ello debemos olvidar grandes obras maestras que han servido al autor como inspiración como son “Los ojos sin rostro” de George Franju o “The Collector” de William Mylers. Pero si indagamos en la filmografía del autor del que hoy estamos tratando, no podemos ignorar que parte de esta película está inspirada en una propia obra suya como es “Átame”, también protagonizada por Antonio Banderas.
En definitiva se trata de una obra maestra dentro de la filmografía del cineasta manchego en el que rompiendo con todos los esquemas anteriormente prefijados por sus películas anteriores, da un vuelco al rumbo de la historia haciéndonos recorrer los entresijos de un thriller cuanto menos inquietante, y al que Pedro no nos tiene nada acostumbrados.



La venganza de una pérdida.

Al comienzo de la película descubrimos el personaje de Robert (interpretado por el reconocido actor Antonio Banderas), un cirujano experimentado en el mundo de la cirugía estética que al parecer ha conseguido mediante unos experimentos lograr la creación de una piel ignifuga y resistente a la picadura de mosquito debido a que a alterado su dureza. A pesar de que a simple vista parezca todo un triunfo en el mundo de la ciencia pudiendo evitar enfermedades y muertes, los médicos asistentes a la conferencia parecen tener ciertas dudas sobre las pruebas que este doctor haya podido realizar con humanos, siendo totalmente ilegales y amorales.

Simultáneamente conocemos a Vera (Elena Anaya) la cual se encuentra en una habitación vestida con un traje que simula una segunda piel. A simple vista parece una chica normal. Lo que nos extraña de la escena es que Vera, se encuentra totalmente encerrada en una habitación y vigilada constantemente por unas cámaras. La encargada de que todo esté en orden es Marilia (papel interpretado por Marisa Paredes), la cual es la sirvienta por excepción de Robert en su gran mansión.

Un día cualquiera, Zeca, el hijo de Marilia aparece por la casa de Robert exigiendo ver a su madre. Se trata por lo que nos van guiando las conversaciones, de un chico problemático y que ha tenido varios encontronazos ya no solo con la policía o fuerzas de seguridad, si no que en un pasado no muy lejano con Robert. Tras un breve reencuentro madre-hijo Zeca demuestra que el amor por su madre es pura farsa y que se encuentra huyendo de la policía. Será durante esta conversación, cuando Zeca descubra la existencia de Vera al verla por las cámaras de seguridad. Ante la negativa rotunda de Marilia de que suba a verla, este la amordaza y amenaza y corre en busca de Vera para violarla salvajemente. Durante este acto, y por medio de las escasas palabras que Zeca mantiene con Vera, nos da la pista de que este ya conoce a la chica, y lo que es más, no es la primera vez que mantienen relaciones sexuales.
Será en este momento cuando aparezca Robert y sin pensárselo dos veces dispare a Zeca acabando con su vida en el acto.

Marilia después de este fatídico suceso, confesará a Vera que Zeca y Robert son hermanos, a pesar de que Robert no sepa que Marilia es su madre, hecho que nunca más se vuelve a mencionar en la película y por lo que entendemos, Robert jamás llega a descubrir.
Tras el asesinato, Vera acude a los brazos de Robert, su salvador y su médico. Es aquí cuando comienza una relación afectiva entre ambos, en la que vemos como ambos se desean y besan con pasión por primera vez. Debido a este hecho, Vera, la “prisionera” sale de la habitación donde se encuentra custodiada y encerrada con llave. Será a partir de este momento cuando la historia comience a recobrar sentido, explicándonos por medio de flashbacks el motivo por el cual ambos dos se encuentran allí.

En primer lugar, conocemos la historia de Robert, un cirujano de éxito, con una clínica privada en su propia casa de Toledo. Era un hombre felizmente casado con Gal y con una hija de nombre Norma. Parecían tener la vida perfecta, hasta que un día Gal engaña a su marido con Zeca, el hijo de Marilia, y ambos huyen de Robert en un coche, con la trágica suerte de que ambos tienen un accidente y Gal se quema por completo la piel.
Robert, a pesar de haber sido engañado, la rescata y permanece a su lado día y noche hasta que Gal va recuperando poco a poco la vitalidad, mientras que su físico aún sigue destrozado por las quemaduras. Robert, para evitar cualquier tragedia, decide eliminar cualquier espejo o luz que pueda mostrarle a Gal su rostro actual. Será un día, casi ya recuperada, cuando escucha a su hija Norma, cantar en el jardín una canción que ella le enseñó. Emocionada por el momento, y cada vez con más fuerzas, se levanta de la cama en dirección a la ventana con la mala fortuna de toparse con su reflejo en el cristal. Es tal la decepción y el horror que sufre Gal al ver su rostro destrozado que se suicida saltando por la ventana justo al lado de donde se encontraba su hija jugando, creando en esta un trauma de por vida.


Será mediante otro flashback, en el que nos encontraremos unos años más adelante cuando terminemos de entender la historia que Pedro Almodóvar nos cuenta.
En este caso Robert se encuentra en una fiesta a la que ha acudido con su hija Norma, la cual se nos explica ha estado en tratamiento desde que su madre se suicidara. Allí la joven Norma, interpretada por Blanca Suarez, conocerá a Vicente, un chico de pueblo con ganas de coger su moto y desaparecer del mundo.
Durante la fiesta, los jóvenes salen a dar un paseo al jardín, conllevando a una orgía al aire libre entre los invitados más novatos de la fiesta. Norma, tímida, reservada y aturdida por los medicamentos entabla una charla con Vicente, atrevido, desvergonzado y drogado. La conversación culmina con los dos tumbados sobre el jardín y Vicente forcejeando a la chica, la cual escucha a lo lejos en la fiesta la canción que su madre le enseñó en la infancia, entrando en un estado de pánico que hace a Vicente huir dejándola inconsciente.

Más tarde Robert descubre a su hija tumbada sobre el césped y decide comenzar una venganza de lo más enrevesada.
Norma es internada en un centro psiquiátrico a causa del shock e impidiendo a la chica ser capaz de acercarse a cualquier hombre. Al cabo del tiempo, Norma muere suicidándose al igual que lo hizo su madre, dejando a Robert sin lo único que le quedaba en esta vida.
Es así como una noche encuentra a Vicente y lo secuestra. Tras tenerlo varios días a oscuras, sucio y sin comer, decide comenzar su tortura. Una tortura de lo más despiadada, fruto de la mente del mayor desquiciado.
Tras un largo proceso, sin ningún consentimiento del chico, Vicente es sometido a diferentes operaciones quirúrgicas con el único fin de transformar a su persona en mujer. Arrebatándole lo único que verdaderamente nos pertenece en la vida, nuestra identidad.

Tras un larguísimo proceso de transformación, Vicente pasa a convertirse en Vera, llegando a perder en cierto modo la consciencia de su propia persona.
Mientras Robert, parece enseñarnos como lo que en un comienzo, empezó como una venganza, poco a poco se ha convertido en una obsesión, un experimento e incluso un juego. Ha creado a una mujer a su imagen y semejanza, y como no, es la viva imagen de Gal, su mujer. Es así como entendemos la conexión entre Zeca y Vera durante la violación, pensándose él que se trataba de la mujer con la que un día se fugó.

De vuelta a la realidad, Vera y Robert comienzan una relación de pareja, permitiéndole así a ella salir de su prisión y comenzar una vida normal.
Pero al mismo tiempo que esta pareja comienza a encaminar su vida, los amigos de Robert también cirujanos, comienzan a sospechar sobre las operaciones realizadas años atrás a Vicente, descubriendo así que hoy en día se trata de Vera. Será aquí cuando Vicente vuelva a recordar quien era en un pasado y las ganas de huir y de volver a la vida que un día le arrebataron le invadan.
Por lo que en un giro fortuito de la vida, Vera premeditadamente, se hace con la pistola de la casa y de un tiro acaba con la vida de Marilia y más tarde de la de Robert, dándose así la libertad para huir y volver a encontrarse con su familia que desde entonces jamás dejó de buscarlo.



Un cine con nombre propio

Almodóvar se caracteriza por ser un autor que rompe los esquemas a los que el espectador “normal” está acostumbrado, va mas allá de los convencionalismos del cine institucional creando películas marcadas con una profunda personalidad. Pedro será un cineasta espejo de lo que ocurre en esos lugares a los que muchos le vuelven la mirada, será el altavoz de las minorías, ya sean sexuales o étnicas. Será un luchador nato por los derechos de las mujeres y la igualdad en el mundo, sin perder de vista jamás la sensualidad y erotismo de la feminidad. Pero a la vez, Pedro es un cineasta tan experimentado, que al mismo tiempo que muestra al mundo esas historias, hace una mirada introspectiva a si mismo para conocerse más y aprender de si mismo. Podríamos decir sin lugar a duda que el leitmotiv de sus películas, y en especial de esta que estamos aquí tratando, sería el trastoque de lo “normal” en el cine.

Muy apreciado por muchos, pero a la vez muy criticado por otros, que lo tachan de raro, extravagante, vulgar y obsceno, Pedro Almodóvar sin lugar a dudas ha creado un antes y un después en la historia del cine Español, enseñándole al país y al resto del mundo lo que siempre ha estado en la calle, pero enfocado desde un punto de vista sabio e inteligente y con una delicadeza filmográfica que pocos saben valorar.

Premiado en múltiples ocasiones y en diferentes certámenes, entre ellos Oscars, Globos de Oro y Goyas, Pedro cuenta con una filmografía que no deja indiferente a nadie, ya sea para bien o para mal.

Entre sus películas más sonadas podemos encontrar: “Laberinto de pasiones” (1982) “Mujeres al borde de un ataque de nervios” (1988), “¡Átame!” (1990), “Todo sobre mi madre” (1999) y “Hablé con ella” (2002) ambas dos ganadoras en los premios Oscars, galardonadas con el premio a mejor guión original y mejor película de habla extranjera.



Un reparto inigualable

Pedro Almodóvar se caracteriza por ser un cineasta muy deseado por los actores españoles, ya que al ser tan conocido, y al tratarse de un personaje del cual se habla tanto para bien como para mal, ayuda a muchos grandes actores a dar el salto a la fama. Por otra parte, Almodóvar, sabe sacar lo más profundo de cada persona en sus películas, por lo que los actores del panorama español desean volver a trabajar bajo las directrices de este manchego.

En esta película, Pedro cuenta con un reparto inigualable. En primer lugar cuenta con la participación de el gran actor Antonio Banderas (Robert) actor español por antonomasia y conocido internacionalmente. Banderas, ha participado ya en numerosas ocasiones con Pedro por lo que podemos ver como se siente perfectamente cómodo en el papel que interpreta haciéndonos creer a la perfección el thriller que se nos presenta.


 Por otra parte, Elena Anaya (Vera) interpreta un papel complicado, en el que debe sentirse extraña dentro de su propio cuerpo, en cierto modo y desde mi punto de vista no lo hace del todo mal aunque pienso que podría haberlo conseguido mejor. Para finalizar, otros actores secundarios como son Marisa Paredes, Jan Cornet y Blanca Suarez han llamado mucho mi atención, sorprendiéndome en papeles en los que nunca antes los había visto y demostrando que son actores versátiles y capaces de interpretar hasta el más difícil de los papeles.



Componentes fílmicos

Antes de finalizar, no podemos olvidarnos de los aspectos técnicos de esta obra maestra de Almodóvar. En primer lugar podríamos decir que la película se encuentra rodada bajo parámetros técnicos “normales”. Utiliza la luz adecuadamente, ayudando a resaltar los momentos de más intensidad, ya sea atenuándola y creando más suspense o misterio o acentuándola por ejemplo en los momentos de quirófano o dentro de la habitación de Vera. La mayor parte de la película tiene una iluminación natural y nada destacable a primera vista.
La música utilizada por Alberto Iglesias encaja perfectamente con la trama de la película, haciendo un uso correcto de la música de violines para acentuar así en los momentos necesarios el terror o la intriga.
En cuanto a los colores de la película, se mueven mayoritariamente dentro de una escala de blancos y grises que destacan principalmente en la habitación donde Vera se encuentra recluida. En las demás estancias de la casa, los colores usados se asemejan a la realidad, quizás predominando en ellas los tonos fríos. Probablemente para ayudar a la consecución de la sensación de angustia e intriga que no se separa del espectador hasta el final de la película.

En cuanto a la trama, la historia que nos narra Pedro Almodóvar no sigue un orden cronológico natural, ya que gran parte de la película la comprendemos mediante largos flashbacks que realizan grandes saltos en el tiempo, pero que sin la existencia de estos, jamás podríamos desentramar el por qué de este drama.

En cuanto a la puesta en escena resaltaría sobre todo el decorado de la casa de Robert, tratándose de un hogar bastante grande y decorado con estilos muy diferentes entre las distintas habitaciones. Así como la cocina o las escaleras, están decoradas con un aire señorial y antiguo, las diferentes habitaciones y el quirófano constan de las ultimas novedades de tecnología y modernidad. Cobran mucha importancia en esta película, los televisores a través de los cuales Robert controlará a Vera en todo momento.

En cuanto a los planos usados en el cine de Almodóvar, no destacaría en profundidad la utilización de ninguno de ellos, ya que hace uso de una gran variedad de planos, desde planos fijos, a travellings recorriendo el cuerpo de los protagonistas. Desde planos detalles hasta planos generales. En definitiva, es un cineasta con recursos y que sabe transmitir perfectamente sus ideas a través de la elección de los diferentes encuadres de la cámara.




Conclusión

Para concluir, esta obra maestra del cine de Almodóvar no deja indiferente a nadie. Tanto para los que están acostumbrados a su cine más escandaloso, como a los que nunca han visto una película suya. Pedro ha dado la vuelta a los esquemas de lo que considerábamos “normal” con esta película, buscando por los rincones más recónditos de nuestra mente, mostrándonos el lado más oscuro del ser humano, la sed de venganza, la soledad y desesperación a la que puede llegar una persona al perder todo lo que tenía en la vida.

Una autorreflexión del autor que nos invita una vez más a reflexionar a nosotros mismos, ya que la película no deja de sorprendernos hasta el último minuto. Desde mi punto de vista, es una de las mejores películas de Pedro Almodóvar, porque ha demostrado una importante madurez en el cine y que no hace falta hacer siempre lo mismo para tener éxito. Esta película indaga entre los entresijos de la mente humana, haciéndonos ver hasta dónde somos capaces de llegar por saciar nuestras ansias de recuperar lo que la vida nos arrebató.


En definitiva una película que crea expectación en el público hasta el último minuto y que poco a poco va atando cabos a medida que avanza el filme, aumentando el suspense en cada minuto y haciendo de cada instante de esta muy entretenido y recomendable para cualquier tipo de público, ya sean amantes o no de uno de los grandes genios del cine español, Almodóvar.

domingo, 22 de marzo de 2015

La flaqueza del Bolchevique

 La soledad de la monotonía.



 

Dirección: Manuel Martín Cuenca.
País: España.
Año: 2003.
Duración: 95 min.
Interpretación: Luis Tosar (Pablo López), María Valverde (María), Mar Regueras (Sonsoles), Nathalie Poza (Eva), Manolo Solo (Francisco), Jordi Dauder (Alfredo)
Guión: Lorenzo Silva y Manuel Martín Cuenca; basado en la novela de Lorenzo Silva.
Producción: José Antonio Romero.
Música: Roque Baños.
Fotografía: Alfonso Parra.
Montaje: Ángel Hernández Zoido.
Dirección artística: Pilar Revuelta.



“...y por qué no habrá paz en la mágica soledad de un atasco…” Algo de Jazz- Violadores del verso.


La mirada del bolchevique

Esta película de origen español fue realizada basándose en la novela homónima de Lorenzo Silva. En ella se nos presenta una realidad sumida en la cotidianeidad de una gran ciudad como es Madrid. La película está ambientada en un tiempo coetáneo a la realización de la película. Nos encontramos en una ciudad tomada por el tráfico, los hombres de negocios y la rapidez de la vida moderna, en definitiva, el ajetreo de una capital a comienzos del siglo 2000.

A lo largo de todo el filme son pocos los personajes en los que llegamos a  profundizar por completo, la mayoría de ellos representan un papel secundario que tan solo complementa la insulsa y banal vida de nuestros personajes protagonistas, María y Pablo.
Como hemos comentado hasta ahora, nos encontramos sumergidos en la ciudad  de Madrid, donde el estrés y el trabajo son presencia indiscutible de sus calles. En medio de esta ahogante inmensidad, gris y taciturna, encontramos a nuestro personaje protagonista, Pablo, papel interpretado por el magnífico Luis Tosar que nos deja una vez más con la boca abierta representado un papel que le viene “como anillo al dedo”. Ya sean por sus registros anteriores o por su peculiar forma de actuar, Luis Tosar consigue llevar a cabo un papel totalmente convincente y que ayuda sin lugar a dudas a realizar una completa inmersión en esta caótica monotonía que envuelve al personaje.

Esta película podríamos decir que es un reflejo de la vida cosmopolita que hoy en día forma parte de la gran mayoría de las personas que luchan por prosperar en sus trabajos y por salir adelante como personas, muchas veces vendiendo a costa de ello sueños e ilusiones que rondaban por sus cabezas cuando aún eran jóvenes. Este podríamos decir que es el caso de Pablo, un treintañero que ocupa un alto rango en una empresa dedicada a la banca. Nuestro protagonista es un hombre ahogado por la monotonía de sus días, que perdió toda ilusión por la vida y que tan solo se mueve por la rutina.

Todo esto lo podemos ver en los primeros minutos de película en los que Pablo se encuentra aislado del caótico mundo que lo envuelve dentro de su coche. Allí dónde tan solo está él y sus pensamientos consigue evadirse del tráfico, los atascos y los cláxones de los incesantes coches que recorren con prisas la capital, gracias a la “cañera” música del conocido grupo “Extremoduro”, identificable desde el primer minuto de película y que no deja indiferente a nadie.

Pero, ¿cómo este frio protagonista consigue abrir sus sentimientos al espectador?. Será a causa de un fortuito accidente de tráfico, cuando la vida de Pablo de un vuelco. En medio de una típica caravana de primera hora de la mañana, Pablo tiene un pequeño choque con el coche de delante causado por un frenazo inesperado. Es así como nuestro protagonista conoce a Sonsoles, otra de las caras que no pueden faltar en este ambiente de negocios, una mujer de poca edad, cuidada, atractiva, y como no “de alto nivel”. Intolerante y de muy pocos amigos, Sonsoles discute con Pablo aumentando aún más su desprecio por la vida que le ha tocado vivir.






Es a causa de este fortuito accidente cuando Pablo comienza a buscarle un motivo (desde mi punto de vista injustificado) a su insulsa vida. Ya que Sonsoles había molestado a Pablo, es ahora él el que decide tomar cartas en el asunto llevando a cabo una serie de acciones que sin lugar a dudas se podrían denominar como acoso, en las que intenta hacer la vida imposible, o por decirlo de alguna manera “incomodar” el bienestar en el que la “pija” de Sonsoles vive.

Será dentro de esta secuencia de acosos incesantes y cuanto menos macabros que le dan a nuestro protagonista la “diversión” que necesita en su vida, cuando Pablo conozca a María, hermana pequeña de Sonsoles. Es entonces cuando Pablo comienza a sentir una cierta admiración por la belleza, juventud y vitalidad de esta adolescente que dudablemente llega a los 15 años de edad. En un principio parece la típica historia que memora a la “Lolita” de Nabokov, pero nada más lejos de la realidad, ya que esta atracción de Pablo hacia la adolescente, no llega en toda la trama de la película a convertirse en algo más que en una relación de amistad y complicidad que no hace uso del tópico sexual y carnal para demostrar el poder del amor.

María, interpretada por una jovencísima María Valverde la cual hace su debut como actriz de una forma impecable, es otro personaje incomprendido. Se trata de una adolescente, que no sabemos si por error de guión o porque se trata de la intencionalidad que el libro le quiere dar, contiene dentro de su inmaduro físico una mentalidad de adulta que la hace destacar por encima de sus compañeros. Al contrario de cualquier adolescente “normal” que vive su vida en grupo de amigos, María rehúsa de su pandilla, dejando claro ver que son tan solo compañeros pero que sus inquietudes difieren alas de ellos.
Será así como María, la cual también siente un cierto desprecio por su familia adinerada y de buen status social (recordemos que es hermana de Sonsoles) se fije en el personaje de Pablo, y no huya de sus primeros acercamientos a pesar de la gran diferencia de edad que existe entre ellos.

En cierto modo la relación entre ambos se convierte poco a poco en una admiración mutua por la experiencia y por la vitalidad de la juventud. María quiere saber siempre más sobre la vida de Pablo, su pasado, su familia y sus sueños que en algún tiempo pasado habitaron su cabeza. Pablo por su parte, ve en María la juventud y la belleza que toda persona añora, ve en ella los sueños que un día él dejó atrás por llegar a convertirse en lo que es hoy en día. Un ser humano vacío y que debido a una sucesión de acciones que se dieron en su juventud cuando aún estudiaba la carrera hicieron que dejara de lado sus aspiraciones y se convirtiera en la persona que es hoy en día. Un ser humano muerto por dentro.

Son varia las ocasiones en las que vemos que Pablo, una persona adulta y en cuya mente predomina la razón, se arrepiente de la sucesión de hechos a los que esta llevando esta relación. Consciente en todo momento de que no es bien vista por la sociedad y que puede acarrearles muchos problemas.
Pero el amor es siempre más fuerte que cualquier barrera social y ambos sucumben a la tentación de volverse a ver y volver a llenarse un poquito del otro y así aumentar esa felicidad de la que ambos dos tanto carecen. Un amor que me gustaría recordar, en ningún momento toma contacto físico, se basa simple y llanamente en la riqueza de conocer al otro y en el disfrute de la compañía de otra persona.

Como hemos dicho antes, Pablo, es un personaje de éxito que lo tiene todo al alcance de su mano, pero que a la vez está vacío por dentro, esto nos hace pensar y a la vez reflexionar en la poca importancia de los bienes materiales, del éxito profesional y amoroso cuando por dentro ninguna de esas cosas satisfacen a la persona que las tiene. Nuestro protagonista, además de tener un buen trabajo, nos deja entrever en el película que es un hombre que triunfa entre las mujeres. Ya no solo con María, si no también con su secretaría la cual podemos ver en ciertos casos como siente algún tipo de atracción hacia él, ya sea física o por el éxito del personaje. Y por otro lado con Eva,  la auditora de la empresa, con la cual sí mantiene una relación durante la película y tan solo se remarca una vez más la superficialidad de la vida, ya que esa relación nos hace ver que no ha significado nada para Pablo.

Por otro lado, Sonsoles, la cual como mencionamos al comienzo de esta crítica era acosada por Pablo, descubre al fin la identidad del autor de dichas amenazas y por medio de un policía amigo decide tomar represalias ante dichos actos. Será así como tras una sucesión de acciones llegaremos al punto álgido de la película.
Sonsoles contratará a unos “gamberros” para que den un susto a Pablo a causa del acoso, desconociendo por completo que este mantenía una relación con su hermana pequeña. Será en esta sucesión de fortuitos hechos cuando María acabe siendo asesinada accidentalmente a manos de estos chicos, cerrando así el círculo de la película.
Los jóvenes, huirán y no quedará otro culpable en la escena del crimen que Pablo, el cual termina yendo a la cárcel dejándonos entrever en su mirada cierta culpabilidad de tan fatídico desencadenante. Ya que si no hubiera sido por su extraña manera de vengarse y darle emoción a su vida, María seguiría llenado de vitalidad las cuatro paredes que ahora le rodean.



¿Y por qué “La Flaqueza del Bolchevique”?

Este título, lejos de parecer que no guarda ningún tipo de relación debido a la descripción de la trama que acabamos de hacer, tiene mucho más significado del que podemos esperar.

Desde las primeras conversaciones que presenciamos de nuestros protagonistas, Pablo hace mención a sus orígenes humildes de un barrio obrero de la periferia de Madrid. Conversación que da lugar a una serie de suposiciones sobre sus inclinaciones políticas, en las que termina declarando que él es un bolchevique. Es a raíz de esta charla, cuando María comienza a llamar a Pablo por este nombre.

Pero hay mucho más detrás de este título, y es que al comienzo de la película podemos observar como Pablo se encuentra ojeando un libro de fotografías antiguas. En ella, según cuenta aparece un bolchevique que en aquellos años se enamoró de  la hija de Nicolás II, el último zar de Rusia de comienzos del siglo XX.
En el protagonista se generará un sentimiento de debilidad o flaqueza debido a que un hombre importante como el bolchevique o Pablo, no debe sentir esa atracción hacia una joven. Sentimiento de debilidad o culpabilidad que podemos ver reflejado en nuestro protagonista en los momentos de máxima intimidad como son los de su coche, donde se refugia del mundo poniendo “Extremoduro” y llorando si hace falta. Quedando ajeno de la inmensidad del mundo que lo rodea y del bullicio que se mueve de un lado a otro sin sentimiento alguno.

Como hemos mencionado anteriormente, esta película toma nombre de la novela homónima de Lorenzo Silva, el cual además es guionista del filme junto con Manuel Martín Cuenca. Normalmente las obras de Lorenzo suelen tener una temática policíaca como son Noviembre sin violetas y La sustancia interior las preceden a La flaqueza del bolchevique, su tercera novela y con la que dará un paso a la fama quedando finalista del Premio Nadal.
Por otra parte, Manuel Martín es director y guionista de cortometrajes como El día blanco o Hombres sin mujeres, pero que no logrará el éxito hasta llevar a la gran pantalla la adaptación de esta obra.



Aspectos a destacar

En cuanto a los aspectos técnicos de esta película desde mi punto de vista no cabría a destacar muchos de ellos, ya que se trata de una película de realización simple y hegemónica en la que predominan los primeros planos y los plano-contraplano a la hora de las conversaciones entre María y Pablo. Por otra parte destacaría las innumerables imágenes de la ciudad, ya sea de personas, edificios o del tráfico, muchas veces grabadas en movimiento y sin destacar nada de la composición, todo ello para ayudar a crear este ambiente de aislamiento y soledad que el personaje siente dentro de la inmensidad de la capital.
En cuanto al sonido, destacar obviamente la música de Roque Baños y su “Extremoduro” que le da el toque “animado” a la película. Es cuando suena alguna de sus canciones, cuando sabemos que nuestro protagonista se encuentra inmerso en sus pensamientos y en la oscuridad de su persona. Es gracias a este grupo como conocemos a Pablo, ya que nos muestra su lado más sensible y humano evadiéndose del caos que le rodea.
Por otra parte, la puesta en escena no tiene nada destacable ya que la mayor parte del filme transcurre entre las paredes de una oficina y del coche. Son espacios principalmente impersonales que ayudan a crear la ambientación de soledad y despersonalización. Muchas veces llegamos a sumirnos en este estado de desesperación gracias a la mirada de Luis Tosar, que se encuentra perdido entre tanta gente.

Conclusión
Para finalizar y a modo de conclusión me gustaría destacar la gran realidad que muestra esta película, enseñándonos de primera mano uno de los grandes problemas de los últimos tiempos en este lugar del mundo en el que vivimos.
Esta película nos hace pensar que somos marionetas articuladas que vendemos nuestros sueños al primer vendedor de humo que nos ofrece sacos de oro y cuando echamos la vista atrás, la vida ha pasado y las oportunidades se han esfumado como aquel humo pasado. Es entonces cuando se piensa que “cualquier tiempo pasado fue mejor” y se busca llenar el vacío que todo lo material que te rodea no sabe llenar, que las personas que se encuentran a tu alrededor no saben como completar. Simples marionetas que desistieron en luchar por la ilusión de la vida y que se encuentran sumidas en la soledad de una rutina que tan solo hace que sus vidas se oscurezcan poco a poco.

Es una reflexión lanzada al aire para que nos demos cuenta que cuando menos lo esperemos y donde menos imaginemos hay algo que nos hace recobrar esa ilusión y esas ganas por vivir que fueron parte nuestra tiempo atrás, y en el caso de nuestro protagonista, será María la que de vitalidad a ese hombre que ya se pensaba muerto por dentro. Un clásico de hombre mayor se enamora de una chica joven pero enfocado desde la admiración y el respeto, aprendiendo a conocer el dolor y los recuerdos


Una temática que no deja indiferente a nadie y que ha sido muchas veces en la historia del cine llevada a la gran pantalla, ya sea con Lolita, (Kubrik, 1962), Taxi Driver (Scorsese 1976) o American Beauty (Mendes, 1999) entre otras tantas de las diferentes nacionalidades las cuales serían imposible mencionarlas por completo. Una obra que una vez más consigue sorprendernos invitándonos a pensar sobre mucho de los aspectos que atañen la vida cosmopolita de hoy en día.