El
disfraz de una obsesión.
Dirección y guión: Pedro Almodovar
Países: España
Año: 20011.
Género: Thriller.
Interpretación: Antonio Banderas, Elena Anaya, Marisa Paredes, Jan Cornet, Blanca Suárez, Bárbara Lennie, Eduard Fernández, Roberto Álamo, José Luis Gómez, Fernando Cayo, Susi Sánchez
Producción: El Deseo S.A.
Música: Alberto Iglesias
Fotografía: José Luis Alcaine
El culmen de una vida de cine.
Pedro Almodóvar es un más que conocidísimo cineasta español que ha
deleitado a toda clase de públicos con sus más locas y disparatadas ideas
presentadas en la gran pantalla. Este director de cine de origen manchego que
dio sus primeros pasos en el séptimo arte sumergido en la movida madrileña,
siempre ha destacado por tener un estilo claro y marcado que no deja
indiferente a ningún espectador.
Desde sus inicios, Pedro Almodóvar ha mostrado una clara atracción por todo aquello que se encuentra “apartado” de lo que se muestra en los circuitos comerciales y a los que el público medio esta acostumbrado. Siempre fijando su mirada en la realidad marginal y urbana, este director del siglo XXI busca desde el más puro estilo artístico, llamar a la provocación y al escándalo.
Desde sus inicios, Pedro Almodóvar ha mostrado una clara atracción por todo aquello que se encuentra “apartado” de lo que se muestra en los circuitos comerciales y a los que el público medio esta acostumbrado. Siempre fijando su mirada en la realidad marginal y urbana, este director del siglo XXI busca desde el más puro estilo artístico, llamar a la provocación y al escándalo.
Por decirlo de alguna manera, Pedro da luz a todo aquello que se
encuentra escondido y a oscuras por la sombra de la “normalidad”.
Algunas de las temáticas que indudablemente pertenecen a la
filmografía de este director español son entre otras; la prostitución, la
homosexualidad, el sexo sin tapujos y al natural y como no, las mujeres.
Pedro Almodóvar a lo largo de su carrera ha demostrado en cada una
de sus obras su gran admiración por el sexo femenino, adorándolo y de alguna
forma elevándolo a lo divino. Podríamos decir, que la mayor parte de la
filmografía del autor se basan en una oda a la mujer en todos sus aspectos, ya
sea como drogadicta, maruja, prostituta o psicópata.
En cierto modo, podríamos decir que Pedro Almodóvar siempre ha
sentido tal admiración por el cuerpo, la sensualidad y la sexualidad femenina
(como podemos ver en muchas de sus películas) que podríamos llegar a pensar que
este cineasta, aunque sea hablando en temas ficcionales, le gustaría ver
transformado su cuerpo en el de una mujer. Y es en cierto modo, esto lo que
ocurre en “La piel que habito”, donde por medio de una serie de operaciones y
transformaciones, un chico acabará convirtiéndose por completo en una chica.
Esta obra, en palabras del propio Almodóvar, rompe con toda su
filmografía anterior sorprendiendo a su fiel público y a él mismo. Mientras que
sus películas anteriores trataban más claramente temas sociales como los que
hemos mencionado anteriormente (prostitución, drogas, maltratos etc.) esta
película se enmarca dentro de otra etapa donde Pedro pasa de analizar o
inspeccionar la sociedad que le rodea, para pasar a conocerse a si mismo desde
su propia filmografía. Por lo tanto podríamos decir que hablamos de una etapa
introspectiva del cineasta manchego, en el que como dijimos antes, explora sus
más recónditos deseos e inclinaciones y los expone en la gran pantalla. Por
esto mismo podríamos afirmar rotundamente que dentro de esta película se
encuentra una vertiente muy personal del propio cineasta.
Pero la historia que nos cuenta Pedro Almodóvar en cierto modo no
es la primera vez que la vemos en la historia del cine, ya que hoy en día casi
todo se ha hecho, y no hay mejor inspiración que la de las viejas películas
olvidadas. Podriamos decir abiertamente que se trata de una clara adaptación de
la obra de Thierry Jonquet
“Tarantula” aunque no por ello debemos olvidar grandes obras maestras que han
servido al autor como inspiración como son “Los ojos sin rostro” de George
Franju o “The Collector” de William Mylers. Pero si
indagamos en la filmografía del autor del que hoy estamos tratando, no podemos
ignorar que parte de esta película está inspirada en una propia obra suya como
es “Átame”, también protagonizada por Antonio Banderas.
En definitiva se trata de una obra maestra dentro de la
filmografía del cineasta manchego en el que rompiendo con todos los esquemas
anteriormente prefijados por sus películas anteriores, da un vuelco al rumbo de
la historia haciéndonos recorrer los entresijos de un thriller cuanto menos
inquietante, y al que Pedro no nos tiene nada acostumbrados.
La venganza de una pérdida.
Al comienzo de la película descubrimos el personaje de Robert
(interpretado por el reconocido actor Antonio Banderas), un cirujano
experimentado en el mundo de la cirugía estética que al parecer ha conseguido
mediante unos experimentos lograr la creación de una piel ignifuga y resistente
a la picadura de mosquito debido a que a alterado su dureza. A pesar de que a
simple vista parezca todo un triunfo en el mundo de la ciencia pudiendo evitar
enfermedades y muertes, los médicos asistentes a la conferencia parecen tener
ciertas dudas sobre las pruebas que este doctor haya podido realizar con
humanos, siendo totalmente ilegales y amorales.
Simultáneamente conocemos a Vera (Elena Anaya) la cual se
encuentra en una habitación vestida con un traje que simula una segunda piel. A
simple vista parece una chica normal. Lo que nos extraña de la escena es que
Vera, se encuentra totalmente encerrada en una habitación y vigilada
constantemente por unas cámaras. La encargada de que todo esté en orden es
Marilia (papel interpretado por Marisa Paredes), la cual es la sirvienta por
excepción de Robert en su gran mansión.
Un día cualquiera, Zeca, el hijo de Marilia aparece por la casa de
Robert exigiendo ver a su madre. Se trata por lo que nos van guiando las
conversaciones, de un chico problemático y que ha tenido varios encontronazos
ya no solo con la policía o fuerzas de seguridad, si no que en un pasado no muy
lejano con Robert. Tras un breve reencuentro madre-hijo Zeca demuestra que el
amor por su madre es pura farsa y que se encuentra huyendo de la policía. Será
durante esta conversación, cuando Zeca descubra la existencia de Vera al verla
por las cámaras de seguridad. Ante la negativa rotunda de Marilia de que suba a
verla, este la amordaza y amenaza y corre en busca de Vera para violarla
salvajemente. Durante este acto, y por medio de las escasas palabras que Zeca
mantiene con Vera, nos da la pista de que este ya conoce a la chica, y lo que
es más, no es la primera vez que mantienen relaciones sexuales.
Será en este momento cuando aparezca Robert y sin pensárselo dos
veces dispare a Zeca acabando con su vida en el acto.
Marilia después de este fatídico suceso, confesará a Vera que Zeca
y Robert son hermanos, a pesar de que Robert no sepa que Marilia es su madre,
hecho que nunca más se vuelve a mencionar en la película y por lo que
entendemos, Robert jamás llega a descubrir.
Tras el asesinato, Vera acude a los brazos de Robert, su salvador
y su médico. Es aquí cuando comienza una relación afectiva entre ambos, en la
que vemos como ambos se desean y besan con pasión por primera vez. Debido a
este hecho, Vera, la “prisionera” sale de la habitación donde se encuentra
custodiada y encerrada con llave. Será a partir de este momento cuando la
historia comience a recobrar sentido, explicándonos por medio de flashbacks el
motivo por el cual ambos dos se encuentran allí.
En primer lugar, conocemos la historia de Robert, un cirujano de
éxito, con una clínica privada en su propia casa de Toledo. Era un hombre
felizmente casado con Gal y con una hija de nombre Norma. Parecían tener la
vida perfecta, hasta que un día Gal engaña a su marido con Zeca, el hijo de
Marilia, y ambos huyen de Robert en un coche, con la trágica suerte de que
ambos tienen un accidente y Gal se quema por completo la piel.
Robert, a pesar de haber sido engañado, la rescata y permanece a
su lado día y noche hasta que Gal va recuperando poco a poco la vitalidad,
mientras que su físico aún sigue destrozado por las quemaduras. Robert, para
evitar cualquier tragedia, decide eliminar cualquier espejo o luz que pueda
mostrarle a Gal su rostro actual. Será un día, casi ya recuperada, cuando
escucha a su hija Norma, cantar en el jardín una canción que ella le enseñó.
Emocionada por el momento, y cada vez con más fuerzas, se levanta de la cama en
dirección a la ventana con la mala fortuna de toparse con su reflejo en el
cristal. Es tal la decepción y el horror que sufre Gal al ver su rostro
destrozado que se suicida saltando por la ventana justo al lado de donde se
encontraba su hija jugando, creando en esta un trauma de por vida.
Será mediante otro flashback, en el que nos encontraremos unos
años más adelante cuando terminemos de entender la historia que Pedro Almodóvar
nos cuenta.
En este caso Robert se encuentra en una fiesta a la que ha acudido
con su hija Norma, la cual se nos explica ha estado en tratamiento desde que su
madre se suicidara. Allí la joven Norma, interpretada por Blanca Suarez, conocerá
a Vicente, un chico de pueblo con ganas de coger su moto y desaparecer del
mundo.
Durante la fiesta, los jóvenes salen a dar un paseo al jardín,
conllevando a una orgía al aire libre entre los invitados más novatos de la
fiesta. Norma, tímida, reservada y aturdida por los medicamentos entabla una
charla con Vicente, atrevido, desvergonzado y drogado. La conversación culmina
con los dos tumbados sobre el jardín y Vicente forcejeando a la chica, la cual
escucha a lo lejos en la fiesta la canción que su madre le enseñó en la
infancia, entrando en un estado de pánico que hace a Vicente huir dejándola
inconsciente.
Más tarde Robert descubre a su hija tumbada sobre el césped y
decide comenzar una venganza de lo más enrevesada.
Norma es internada en un centro psiquiátrico a causa del shock e
impidiendo a la chica ser capaz de acercarse a cualquier hombre. Al cabo del
tiempo, Norma muere suicidándose al igual que lo hizo su madre, dejando a
Robert sin lo único que le quedaba en esta vida.
Es así como una noche encuentra a Vicente y lo secuestra. Tras
tenerlo varios días a oscuras, sucio y sin comer, decide comenzar su tortura.
Una tortura de lo más despiadada, fruto de la mente del mayor desquiciado.
Tras un largo proceso, sin ningún consentimiento del chico,
Vicente es sometido a diferentes operaciones quirúrgicas con el único fin de
transformar a su persona en mujer. Arrebatándole lo único que verdaderamente
nos pertenece en la vida, nuestra identidad.
Tras un larguísimo proceso de transformación, Vicente pasa a
convertirse en Vera, llegando a perder en cierto modo la consciencia de su
propia persona.
Mientras Robert, parece enseñarnos como lo que en un comienzo,
empezó como una venganza, poco a poco se ha convertido en una obsesión, un
experimento e incluso un juego. Ha creado a una mujer a su imagen y semejanza,
y como no, es la viva imagen de Gal, su mujer. Es así como entendemos la
conexión entre Zeca y Vera durante la violación, pensándose él que se trataba
de la mujer con la que un día se fugó.
De vuelta a la realidad, Vera y Robert comienzan una relación de
pareja, permitiéndole así a ella salir de su prisión y comenzar una vida
normal.
Pero al mismo tiempo que esta pareja comienza a encaminar su vida,
los amigos de Robert también cirujanos, comienzan a sospechar sobre las
operaciones realizadas años atrás a Vicente, descubriendo así que hoy en día se
trata de Vera. Será aquí cuando Vicente vuelva a recordar quien era en un
pasado y las ganas de huir y de volver a la vida que un día le arrebataron le
invadan.
Por lo que en un giro fortuito de la vida, Vera premeditadamente,
se hace con la pistola de la casa y de un tiro acaba con la vida de Marilia y
más tarde de la de Robert, dándose así la libertad para huir y volver a
encontrarse con su familia que desde entonces jamás dejó de buscarlo.
Un cine con nombre propio
Almodóvar se caracteriza por ser un autor que
rompe los esquemas a los que el espectador “normal” está acostumbrado, va mas
allá de los convencionalismos del cine institucional creando películas marcadas
con una profunda personalidad. Pedro será un cineasta espejo de lo que ocurre
en esos lugares a los que muchos le vuelven la mirada, será el altavoz de las
minorías, ya sean sexuales o étnicas. Será un luchador nato por los derechos de
las mujeres y la igualdad en el mundo, sin perder de vista jamás la sensualidad
y erotismo de la feminidad. Pero a la vez, Pedro es un cineasta tan
experimentado, que al mismo tiempo que muestra al mundo esas historias, hace
una mirada introspectiva a si mismo para conocerse más y aprender de si mismo. Podríamos
decir sin lugar a duda que el leitmotiv de sus películas, y en especial de esta
que estamos aquí tratando, sería el trastoque de lo “normal” en el cine.
Muy apreciado por muchos, pero a la vez muy criticado
por otros, que lo tachan de raro, extravagante, vulgar y obsceno, Pedro Almodóvar
sin lugar a dudas ha creado un antes y un después en la historia del cine
Español, enseñándole al país y al resto del mundo lo que siempre ha estado en
la calle, pero enfocado desde un punto de vista sabio e inteligente y con una
delicadeza filmográfica que pocos saben valorar.
Premiado en múltiples ocasiones y en diferentes
certámenes, entre ellos Oscars, Globos de Oro y Goyas, Pedro cuenta con una
filmografía que no deja indiferente a nadie, ya sea para bien o para mal.
Entre sus películas más sonadas podemos encontrar:
“Laberinto de pasiones” (1982) “Mujeres al borde de un ataque de nervios”
(1988), “¡Átame!” (1990), “Todo sobre mi madre” (1999) y “Hablé con ella” (2002) ambas dos
ganadoras en los premios Oscars, galardonadas con el premio a mejor guión
original y mejor película de habla extranjera.
Un reparto inigualable
Pedro Almodóvar se caracteriza por ser un cineasta muy deseado por
los actores españoles, ya que al ser tan conocido, y al tratarse de un
personaje del cual se habla tanto para bien como para mal, ayuda a muchos
grandes actores a dar el salto a la fama. Por otra parte, Almodóvar, sabe sacar
lo más profundo de cada persona en sus películas, por lo que los actores del
panorama español desean volver a trabajar bajo las directrices de este
manchego.
En esta película, Pedro cuenta con un reparto inigualable. En
primer lugar cuenta con la participación de el gran actor Antonio Banderas (Robert) actor español por
antonomasia y conocido internacionalmente. Banderas, ha participado ya en
numerosas ocasiones con Pedro por lo que podemos ver como se siente
perfectamente cómodo en el papel que interpreta haciéndonos creer a la
perfección el thriller que se nos presenta.
Por otra parte,
Elena Anaya (Vera) interpreta un papel complicado, en el que debe sentirse
extraña dentro de su propio cuerpo, en cierto modo y desde mi punto de vista no
lo hace del todo mal aunque pienso que podría haberlo conseguido mejor. Para
finalizar, otros actores secundarios como son Marisa Paredes, Jan Cornet y
Blanca Suarez han llamado mucho mi atención, sorprendiéndome en papeles en los
que nunca antes los había visto y demostrando que son actores versátiles y
capaces de interpretar hasta el más difícil de los papeles.
Componentes fílmicos
Antes de finalizar, no podemos olvidarnos de los aspectos técnicos
de esta obra maestra de Almodóvar. En primer lugar podríamos decir que la
película se encuentra rodada bajo parámetros técnicos “normales”. Utiliza la
luz adecuadamente, ayudando a resaltar los momentos de más intensidad, ya sea
atenuándola y creando más suspense o misterio o acentuándola por ejemplo en los
momentos de quirófano o dentro de la habitación de Vera. La mayor parte de la
película tiene una iluminación natural y nada destacable a primera vista.
La música utilizada por Alberto Iglesias encaja perfectamente con
la trama de la película, haciendo un uso correcto de la música de violines para
acentuar así en los momentos necesarios el terror o la intriga.
En cuanto a los colores de la película, se mueven mayoritariamente
dentro de una escala de blancos y grises que destacan principalmente en la
habitación donde Vera se encuentra recluida. En las demás estancias de la casa,
los colores usados se asemejan a la realidad, quizás predominando en ellas los
tonos fríos. Probablemente para ayudar a la consecución de la sensación de
angustia e intriga que no se separa del espectador hasta el final de la
película.
En cuanto a la trama, la historia que nos narra Pedro Almodóvar no
sigue un orden cronológico natural, ya que gran parte de la película la
comprendemos mediante largos flashbacks que realizan grandes saltos en el
tiempo, pero que sin la existencia de estos, jamás podríamos desentramar el por
qué de este drama.
En cuanto a la puesta en escena resaltaría sobre todo el decorado
de la casa de Robert, tratándose de un hogar bastante grande y decorado con
estilos muy diferentes entre las distintas habitaciones. Así como la cocina o
las escaleras, están decoradas con un aire señorial y antiguo, las diferentes
habitaciones y el quirófano constan de las ultimas novedades de tecnología y
modernidad. Cobran mucha importancia en esta película, los televisores a través
de los cuales Robert controlará a Vera en todo momento.
En cuanto a los planos usados en el cine de Almodóvar, no
destacaría en profundidad la utilización de ninguno de ellos, ya que hace uso
de una gran variedad de planos, desde planos fijos, a travellings recorriendo
el cuerpo de los protagonistas. Desde planos detalles hasta planos generales.
En definitiva, es un cineasta con recursos y que sabe transmitir perfectamente
sus ideas a través de la elección de los diferentes encuadres de la cámara.
Conclusión
Para concluir, esta obra maestra del cine de Almodóvar no deja
indiferente a nadie. Tanto para los que están acostumbrados a su cine más
escandaloso, como a los que nunca han visto una película suya. Pedro ha dado la
vuelta a los esquemas de lo que considerábamos “normal” con esta película,
buscando por los rincones más recónditos de nuestra mente, mostrándonos el lado
más oscuro del ser humano, la sed de venganza, la soledad y desesperación a la
que puede llegar una persona al perder todo lo que tenía en la vida.
Una autorreflexión del autor que nos invita una vez más a
reflexionar a nosotros mismos, ya que la película no deja de sorprendernos
hasta el último minuto. Desde mi punto de vista, es una de las mejores
películas de Pedro Almodóvar, porque ha demostrado una importante madurez en el
cine y que no hace falta hacer siempre lo mismo para tener éxito. Esta película
indaga entre los entresijos de la mente humana, haciéndonos ver hasta dónde
somos capaces de llegar por saciar nuestras ansias de recuperar lo que la vida
nos arrebató.
En definitiva una película que crea expectación en el público
hasta el último minuto y que poco a poco va atando cabos a medida que avanza el
filme, aumentando el suspense en cada minuto y haciendo de cada instante de
esta muy entretenido y recomendable para cualquier tipo de público, ya sean
amantes o no de uno de los grandes genios del cine español, Almodóvar.


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